miércoles, 14 de marzo de 2018

LOS ORIGINALES



"Adán y Eva, Caín y Abel", por Lorenzo De Ferrari.

En esta entrada vamos a ver un tema fundamental para entender cómo se configuran los grados masónicos: los Originales. El elemento central en torno al cual se construye cada grado masónico suele ser un relato mítico o una leyenda donde se plasma el contenido del grado. La mayor parte de las veces este relato está extraído de la Biblia, o es readaptado a partir de la misma. Los hermanos que gestaron los rituales en Gran Bretaña eran protestantes, o miembros de una Iglesia Anglicana que cada vez se impregnaba más del protestantismo, lo que significaba que desde niños estaban acostumbrados a leer la Biblia y estaban mucho más familiarizados con el Antiguo Testamento que lo que es habitual entre los católicos romanos. Por ello, los temas elegidos para construir los grados masónicos no iban a ser elegidos según el libre albedrío de sus redactores, sino que iban a seguir los usos catequéticos de la Reforma inglesa. Los catecismos protestantes empleaban como medio de estudio una serie de ternas que resultarán familiares a cualquier masón, y que en lengua inglesa se denominan Originales:

Adán, Caín y Abel 
Set, Lamech y Tubal 
Noé, Sem y Jafet 
Abraham, Isaac y Jacob 
Moisés, Oholiab y Besalel 
Salomón, Hiram Rey de Tiro e Hiram Abiff 
Josías, Hilcías y Safán 
Zorobabel, Ageo y Josué 
José, María y Jesús 
Pedro, Santiago y Juan 
Pilatos, Caifás y Cristo 



Donde mejor se nota esta sucesión de los Originales es en el Arco Real. El sistema del Arco Real estaba concebido originalmente como un ritual autónomo de Masonería, una ceremonia que debía representar todos los Originales, desde Adán hasta Zorobabel. Pero por suerte o por desgracia, la historia del Arco Real es en realidad la historia de cómo este extenso ritual ha ido resumiéndose y abreviándose. El Arco Real originalmente representaba la totalidad de la Historia Sagrada desde el Original de Adán, Caín y Abel, pasando por la leyenda de Enoc, hasta el Original formado Zorobabel, Ageo y Josué. Pero en Irlanda, muy probablemente por economía ritual, alguien tuvo una idea que para cualquier conocedor del Antiguo Testamento resultaba obvia: ¿por qué comenzamos el ritual con Adán cuando podemos abreviar comenzando por ese gran punto y aparte de la historia bíblica que es el Diluvio Universal? De este modo empezó a desecharse la parte anterior al Diluvio y se comenzó a trabajar a partir del Original de Noé, Sem y Jafet. Esto explica por qué en la Masonería irlandesa y estadounidense no queda rastro de la leyenda enoquita, mientras que la noaquita y el Arco Iris cobran gran protagonismo. Hoy en día, en Irlanda y Estados Unidos, la figura de Noé no solo forma parte del ritual del Arco Real, sino que en los brindis por las Tres Grandes Logias Originales, los norteamericanos los siguen haciendo por las Tres Arcas Originales. Por el contrario, en el Arco Real inglés se ignora la figura de Noé, mientras sí se presta atención a la de Besalel.

Estos Originales pueden considerarse en propiedad como los módulos de construcción del ritual masónico. Si vamos repasando los Originales uno por uno nos encontramos con lo siguiente:

La terna formada por Salomón, Hiram Rey de Tiro e Hiram Abiff es la que articula el grado de Maestro Masón, así como otros grados que continúan dicha leyenda, como es el caso de 5º Maestro Secreto o 6º Secretario Íntimo.

Noé, Sem y Jafet protagonizan el grado de Nautas del Arca Real e igualmente el grado 21º Patriarca Noaquita, del R.E.A.A.

Josías, Hilcías y Safán son la terna protagonista del Arco Real irlandés. Es muy llamativo el Arco Real irlandés porque, mientras que en todo el mundo se trabaja con Zorobabel, Ageo y Josué y la reconstrucción del Segundo Templo, en Irlanda se trabaja con Josías, Hilcías y Safán y la reparación del Primer Templo.

La Ceremonia de los Velos, que no se practica en España ni en Inglaterra pero sí en Irlanda, Escocia y Estados Unidos, es una síntesis dramatizada de los Originales que se extienden desde el Tabernáculo del desierto (Moisés, Oholiab y Besalel) al Segundo Templo (Zorobabel, Ageo y Josué); aunque si prestamos atención a los rituales estadounidenses, apreciaremos que posiblemente se remontaban hasta el Original del Arca de Noé (Noé, Sem y Jafet). Es muy curioso que, en los brindis preceptivos que se realizan por las Tres Grandes Logias Originales en todo ágape del Arco Real, los norteamericanos brinden todavía por las Tres Arcas Originales. 


La totalidad de Originales, desde Adán, Caín y Abel hasta Salomón, Hiram Rey de Tiro e Hiram Abiff, se van sucediendo en el Arco Real escocés original, o grado 13º Real Arco de Enoc, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Seguramente este grado constituya el rastro histórico más antiguo de lo que fue la catedral simbólica más monumental de toda la Masonería.

Zorobabel, Ageo y Josué

Depués del Original formado por Salomón, Hiram Rey de Tiro e Hiram Abiff, el más importante es sin duda el de Zorobabel, Ageo y Josué. Esta terna es la que articula el Arco Real inglés, el grado de Maestro Escocés, y los grados 15º Caballero de Oriente y 16º Príncipe de Jerusalén, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. La reconstrucción del Segundo Templo va a ser la leyenda bíblica que se emplee en la Masonería para plasmar ritualmente el descubrimiento del Sagrado Nombre y con ello la culminación de la Masonería (con la excepción de Irlanda, donde se emplea el Original formado por Josías, Hicías y Safán).




Detalle de "La Transfiguración", de Rafael Sanzio. Pedro, Santiago y Juan aparecen en el suelo.

Si nos fijamos hay tres Originales que provienen del Nuevo Testamento:


José, María y Jesús
Pedro, Santiago y Juan
Pilatos, Caifás y Cristo


Es muy raro que aparezcan en el ritual masónico referencias a la Sagrada Familia (tan solo alguna en el ritual de la Real Orden de Escocia), del mismo modo que no hay referencias a Caifás y, rebuscando mucho, alguna mención a Pilatos. Sin embargo, el Original formado por Pedro, Santiago y Juan sí tiene un protagonismo muy marcado en nuestros usos masónicos actuales, dado que es con estos personajes con quienes se crea el Toque masónico, el cual procede del ritual de la Palabra de Masón practicado por masones calvinistas.

Hasta la aparición del calvinismo con John Knox a finales del siglo XVI, los masones habían trabajado con un ritual de corte católico romano primero, y católico anglicano después, denominado "Rito de los Antiguos Deberes". Pero con la aparición del calvinismo los masones calvinistas consideraron que había usos de los Antiguos Deberes que entraban en conflicto con las prescripciones calvinistas (juramentos sobre la Biblia y no sobre el documento de Antiguos Deberes, rechazo de los grandes templos, prohibición de realizar representaciones gráficas, etc.), por lo que se creó un nuevo ritual denominado la Palabra de Masón, con toda probabilidad creado por masones presbiterianos de la Logia de Kilwinning, transmitiéndolo después a otras logias como Perth o Canongate una vez que los segundos Estatutos Schaw de 1599 le autorizaron a federar otras logias en calidad de Segunda Logia de Escocia. El núcleo del Rito de la Palabra de Masón consistía inicialmente en la transmisión de un Toque y de dos palabras de reconocimiento, que son los de las columnas Jakin y Boaz. El empleo de estos elementos como modo de reconocimiento tiene su origen en Gálatas 2, 9, donde se reconoce a Pablo la Gracia pese a no haber conocido personalmente a Jesús:
(…) y reconociendo la gracia que me había sido dada, Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.
Como decimos, este elemento ritual adquiere sentido teniendo en cuenta la Reforma de John Knox (1514 – 1572) y la implantación del calvinismo en Escocia. La Iglesia Anglicana, pese a su carácter filoprotestante, sí había contado con obispos en sus filas en el momento de separarse de Roma, por lo que la transmisión de la gracia y el orden sacerdotal quedaba garantizada. Sin embargo los calvinistas se encontraban con el problema de que no contaban con obispos; de hecho, no es que no hubiese habido ningún obispo católico escocés que se adhiriese a la reforma de John Knox, sino que la propia estructura de la incipiente Iglesia de Escocia (denominada The Kirke) rechazaba la estructura episcopal en aras de un gobierno de presbíteros elegidos por la comunidad, el cual se estructuraría en presbiterios y sínodos, y únicamente reconocía dos sacramentos: el Bautismo y la Santa Cena. Por ellos los calvinistas tenían sumo interés por demostrar que la gracia no precisaba de la continuidad del Orden Sacerdotal, y el mejor ejemplo posible para demostrar esto era Pablo de Tarso, apóstol a quien, pese a no haber visto y escuchado personalmente a Jesús, la gracia le había sido dada. Esto significaba que, al igual que Pablo no hubo de recibir la gracia de manera directa, tampoco los reformadores (Lutero, Calvino, Knox, etc.) necesitaban de la Iglesia Católica, que se dice heredera de los Apóstoles. En lengua hebrea la mano derecha (yamin), significa la verdad (‘amin), y el hecho de dar la mano derecha significaba que se manifestaba la verdad (y por consiguiente, se estaba en comunión). 

Tal es, muy probablemente, el origen del Toque masónico, gestado en el seno del Original formado por Pedro, Santiago y Juan.