jueves, 27 de noviembre de 2014

LENGUA INGLESA Y RITUAL MASÓNICO


Las lenguas latinas, de las que las principales son el español, francés, italiano, portugués y rumano, se han mantenido relativamente estables con el paso del tiempo. Hoy en día podemos tomar el texto original del Quijote, o un texto sefardita, y, con un esfuerzo relativamente pequeño podremos comprenderlo. Sin embargo, la evolución de la lengua inglesa es de un calado mucho mayor, y esto se ha debido principalmente al hecho de no contar tras ella con una lengua clásica que ejerza de referencia inalterable. El latín proporcionaba una lengua culta de prominencia indiscutible en Europa y, por decirlo de manera simple, los hablantes de lenguas latinas asumían que hablaban un latín corrompido y echado a perder, que son nuestras lenguas vernáculas actuales, pero en cierto modo resultaba indiferente, porque para expresarse de manera culta y para escribir se recurría a la referencia indiscutible, el latín, que además era la lingua franca.

Sin embargo, la lengua inglesa ha tenido una existencia mucho más agitada, de modo que ha sufrido alteraciones muy significativas, y esta evolución ha quedado plasmada también en el vocabulario masónico y sus textos. Sin ánimo de querer hacer un estudio realmente serio, vamos a adentrarnos de manera un tanto lúdica y superficial en la arqueología de la lengua inglesa y encómo esos cambios se reflejan en los rituales actuales.





Aunque hoy nos cueste darnos cuenta de ello, los romanos estuvieron más de cuatro siglos en Inglaterra. Julio César desembarcó en suelo inglés en 55 a.C., el Emperador Claudio la anexionó en 43 d.C., y las legiones romanas permanecieron en suelo inglés hasta 409. Cuando se fueron, no lo hicieron hostigadas por las tribus celtas ni por enemigos locales. Sencillamente, con un Imperio Romano que se desmoronaba, su presencia era más importante en otras partes del mismo, y se les dio orden de trasladarse, sin saber si volverían o no a Britania. No volvieron.

Flavio Aecio (396 - 454)
A diferencia de otras partes del Imperio, que estaban rodeadas de provincias igualmente romanizadas, Britania estaba rodeada por el mar y por celtas que odiaban ferozmente a Roma, y ante la ausencia de las legiones estas tribus comenzaron a atravesar la Muralla de Adriano para saquear Britania. Los britanos, que se consideraban romanos, pidieron ayuda al General Aecio, pidiéndole que llevase de nuevo las legiones a las Islas pues "O morían a manos de los celtas del norte, o perecían ahogados en el mar". Sin embargo, Flavio Aecio, un capaz general, no pudo enviar sus legiones porque las necesitaba para defender Roma de los godos y los hunos.


A partir de este momento se abre una nebulosa histórica. No se sabe si anglos y sajones acudieron a Britania ante la llamada de socorro de los britanos, o si sencillamente vieron la ocasión de asentarse allí y lo hicieron. Durante los Siglos V y VI se produjeron las migraciones anglosajonas a la isla, de modo que, junto con las lenguas céticas, comenzaron a hablarse los dialectos anglosajones, y el legado romano prácticamente se desvaneció por completo.




The Wanderer (El Caminante), poema en lengua anglosajona.




LOS VIKINGOS

Desde finales del Siglo VIII la isla de Gran Bretaña comenzó a sufrir una serie de ataques por parte de los vikingos, los cuales además comenzaron a asentarse en la isla. Los daneses comenzaron a establecerse en el área que va desde East Anglia a York, y los noruegos en la costa occidental de Escocia. Al igual que la lengua de anglos y sajones, los vikingos hablaban lenguas germánicas, de modo que desde el comienzo hubo cierto tipo de entendimiento, que posteriormente se plasmó en una criollización de ambas lenguas. A pesar de la similitud de las mismas, los vikingos trajeron una serie de palabras muy conocidas hoy en día, como egg (huevo), window (ventana) o husband (marido). Y en el lote venía una de las palabras más empleadas en Masonería: Fellow, que en Masonería se emplea para componer el término que en español traducimos por Compañero: Fellow of the Craft o Fellowcraft. No es que Compañero sea una mala palabra, pues etimológicamente es aquel que comparte el pan contigo, pero el contenido semántico de Fellowcraft es muy distinto.


La palabra felaggi procedía de fe, dinero, y laggi, poner. Dicho de otro modo, los felaggi eran aquellos que ponían dinero en común para un proyecto. Sin embargo, en suelo británico esta palabra amplió su significado hasta llegar a significar no ya unos meros socios comerciales, sino la pertenencia a un grupo. Los miembros de las distintas asociaciones universitarias se denominan fellows, y esta palabra llegó a tener el contenido semántico de otros términos empleados en Masonería norteamericana como Kindred o Kinsman (un Kinsman podía ser un familiar, pero también, por ejemplo, un individuo criado en el mismo ghetto). Seguramente la mejor traducción que se ha hecho de la palabra fellow es la del título de la película de Martin Scorsese Goodfellas, que se tradujo agudamente como Uno de los nuestros. Un Fellow of the Craft o Fellowcraft era alguien que pertenecía al gremio de los masones, pero esta pertenencia excedía de lo meramente económico. De hecho, la vida del Fellowcraft giraba en todos sus aspectos en torno al gremio.

No obstante, al inglés del Siglo X le faltaba mucho para llegar a ser algo que se pareciese mínimamente al inglés de hoy en día.


Las representaciones que se hacen tradicionalmente de la Batalla de Hasting suelen presentar a la caballería cargando contra la infantería, dado que fueron las sucesivas cargas de la caballería normanda las que decidieron la batalla.


LOS NORMANDOS

La batalla de Hastings en 1066 es seguramente el mayor punto de inflexión de la historia inglesa, porque es la fecha en los franceses normandos se hacen con el poder en Inglaterra. El contacto del inglés con el francés normando supuso una auténtica revolución (por no decir cataclismo) para el lenguaje de los ingleses. A partir de 1066 la clase alta de Inglaterra, de origen francés, hablaba una mezcla anglonormanda, mientras que la clase baja hablaba inglés medio, y a efectos administrativos, una especie de anglolatín. El resultado de todo esto es que, actualmente, el 60% del vocabulario inglés es de origen etimológico francés o latino. Palabras que parecen tan genuinamente inglesas como school, crow, table o joy son en realidad escole, corveau, table y joi. Aparte del ejemplo típico de los animales de granja, que por ser criados por anglosajones pero comidos por la clase alta normanda tienen hoy día un nombre anglosajón mientras están siendo criados, pero francés cuando se sirven en la mesa: swine/pork (porc, cerdo), calf/veal (veau, ternera) cow/beef (boeuf, vaca-buey), sheep/mutton (muton, oveja), etc. A título de curiosidad, y dentro de lo que son estas simplificaciones, en la Península Ibérica, donde el latín hubo de coexistir en condiciones de inferioridad económica y social frente a otro universo cultural de primera magnitud como el árabe durante 800 años, tras la Reconquista el 25% del vocabulario castellano era de origen árabe, mientras la gramática había salido totalmente intacta. Teniendo en cuenta la clase de gigante cultural que había entrado en España y el tiempo transcurrido, puede decirse que el latín hispanorromano había aguantado relativamente bien.

Texto inglés medieval.
El inglés medio era un idioma con declinaciones. Las declinaciones han desaparecido en inglés moderno, pero hay una palabra que data de esta época (y necesariamente de antes), y que ha quedado consagrada con sus declinaciones por la Biblia King James: se trata de la segunda persona del singular: þou, þee, þy, þyn. Actualmente es el Thou (Tú, sujeto), Thee (Tú, objeto), Thy (tu, posesivo), Thine (tuyo), que es la forma que el ritual masónico siempre utiliza para referirse a Dios. Esto, no obstante, es extensivo a todo el campo religioso de habla inglesa, no es una peculiaridad masónica.


Sin embargo, hay dos palabras localizadas en el ritual masónico que sí son propiamente medievales, y nos dejan ver que esas frases existían ya entre los masones operativos de la Edad Media. Estas dos palabras son hēle y wiþ.

La palabra hēle significa cubrir y aparece en la Obligación de Primer Grado. En los manuscritos escoceses aparece como hale, pero en el Ritual de Emulación aparece incompleta con una nota que dice "pronúnciese hail". Aparece en la frase "... que siempre cubriré y nunca revelaré...". Esta frase es, con toda probabilidad, de origen operativo.

La segunda palabra es más complicada, porque pese a ser medieval su significado es simbólico, no operativo. Se trata de wiþ (with) y hoy en día aparece en la frase "With the Center", que en el ritual en español aparece traducida como "Con el Centro". La palabra with con significado de localización espacial es algo medieval, y además implicaba movimiento, en el sentido "estar dirigiéndose a algo". Seguramente la frase original sería wiþ þē̆ centre, y su significado sería"Dirigiéndome al Centro", dentro del contexto "mientras el Maestro Masón esté dirigiéndose hacia el Centro, no puede errar".  Con toda probabilidad, ambas frases son de origen escocés, no inglés.



Prólogo de Los Cuentos de Canterbury (circa 1400).



LA BIBLIA KING JAMES

Dentro de la evolución de la lengua inglesa nos encontramos con un hito que nos interesa especialmente desde el punto de vista masónico, y es la publicación, en 1611, de la Biblia King James (Biblia del Rey Jacobo), que en Estados Unidos se sigue denominando King James Bible, y Authorised Bible (Biblia Autorizada) en el Reino Unido. Para españoles, franceses o italianos, la traducción de la Biblia a las lenguas vernáculas es un hecho históricamente interesante, pero con una repercusión cultural relativamente reducida, dado que detrás está la Vulgata latina. Sin embargo, la Biblia King James supuso una especie de texto fundacional del protestantismo inglés, proyectando una influencia cultural masiva a todos los niveles. El protestantismo había impuesto la lectura de la Biblia, y en un tiempo en que las libros impresos escaseaban, todo el que había aprendido a leer lo había hecho leyendo la Biblia. Este era el texto que conocían prácticamente de memoria los autores de los rituales masónicos ingleses, el cual habían leído desde niños, y a partir del cual articulaban los rituales.

El inglés de la Biblia King James era el denominado inglés moderno temprano, y cualquiera que sepa hablar mínimamente inglés lo reconoce por lo particular que resulta:

Who hast kept with thy servant David my father that thou promisedst him: thou spakest also with thy mouth, and hast fulfilled it with thine hand, as it is this day.

Moreover concerning a stranger, that is not of thy people Israel, but cometh out of a far country for thy name's sake.

 Lectura del comienzo del Génesis en inglés moderno temprano.



Los creadores de la Masonería, que en general pertenecían a las distintas denominaciones evangélicas, plasmaron su contenido en lenguaje bíblico. Extrajeron leyendas, o las reconstruyeron a partir del lenguaje bíblico, con el cual estaban sumamente familiarizados. A los que nos hemos criado en un contexto católico nos cuesta mucho asimilar la envergadura de este fenómeno cultural, pues la lectura de la Biblia es una característica esencialmente protestante, ligada a la libre interpretación de la misma, mientras que en las naciones católicas la Iglesia tuvo mucho cuidado de no fomentar esta práctica. Anderson era presbiteriano; Désaguliers hugonote. Cuando los primeros Modernos dieron forma judeocristiana al mito de Osiris, creando así el mito de Hiram Abiff, no les hizo falta ponerse a buscar en la Biblia un modelo que pudiera servirles. Sencillamente se conocían los libros de Crónicas I y II casi de memoria, pues habían estado leyendo la Biblia desde niños. Seguramente Albert Pike no habría sido tan buen ritualista de no haber sido educado en la tradición presbiteriana por su madre, con la cual leía a diario la Biblia durante su infancia.

Aunque nos pueda parecer algo velado por el misterio, el que los Modernos tomasen como base para su Arco Real el Libro de Esdras y el Libro de Nehemías es algo que resulta obvio para cualquier persona mínimamente versada en la Biblia, pues bajo la forma del relato del Segundo Templo aparece velado un compendio de los elementos de la Regeneración humana. De hecho, si bien el mito de Hiram Abiff hubo de ser remodelado por completo para ajustarlo a lo que hoy escenificamos en el Tercer Grado, el relato de la construcción del Segundo Templo que se emplea en el Arco Real y en el Grado de Maestro Escocés del Rito Escocés Rectificado es literalmente el mismo que aparece en Esdras y Nehemías. Y los distintos experimentos con las leyendas de Noé, Oholiab e Hiram Abiff para plasmar la muerte simbólica, vistos desde un prisma protestante, resultan mucho más naturales y obvios. El principal problema con que se encuentra el Masón criado en un contexto católico para entender la dinámica de la Masonería es su nulo conocimiento de la exégesis bíblica.


Castillo de Eilean Donan, Escocia.



ESCOCIA

No obstante, la Biblia King James adquiere importancia en la medida en que es Londres, y no York o Escocia, el motor de la Masonería, pues cuando vemos documentos escritos en el norte de Gran Bretaña, el inglés mantiene todavía una apariencia medieval:

I came ffrom a right worshipfull Lodge of Masters and ffellows belonging to God and holy saint John who doth greet all true and perfect brothers of our holy secrets so do I you if I finde you to be one.
Vengo de una Respetable Logia de Maestros y Compañeros de Dios y del Santo San Juan, los cuales saludan a todos los Hermanos perfectos y verdaderos de nuestros santos secretos, y así lo haré yo también si averiguo que eres uno de ellos.
(...) so one said here is yet marrow in this bone and the second said but a dry bone and the third said it stinketh so they agreed for to give it a name as is known to free masonry to this day so went to their undertakings and afterwards works stood : yet it is to be beleiven and all so understood that the vertue did not proceed from what they ffound or how it was called but fform ffaith and prayer.
(...) Y dijo uno "Queda tuétano en este hueso", y el segundo dijo "No es más que un hueso seco", y el tercero dijo "Hiede", y acordaron darle un nombre que es conocido por la Masonería hasta el día de hoy, y se ocuparon de sus asuntos y en lo sucesivo sus obras fueron buenas. Pero hay que creer, y así lo entienden todos, que la virtud no procedía de lo que encontraron, sino de la fe y la oración. 
Manuscrito Graham (1736)

En el contexto ágrafo escocés, y con una idioma cuya escritura no estaba plenamente fijada, no es raro encontrarse que las palabras que en inglés de Inglaterra se escriben de una determinada forma, en inglés escocés se escriben de manera distinta. En la documentación escocesa puede encontrarse "Prenteses" por "Apprentices", "Stuart" por "Steward", "Baballonians" por "Babilonians" y variaciones semejantes, que no dejan de ser accidentales. Sin embargo hay un término que no existe en la Masonería inglesa, pero que sí sigue manteniéndose vivo en la Masonería escocesa del Siglo XXI, y que los escoceses jacobitas implantaron en sus ritos continentales: Thrice, o Tres Veces.

Tiara papal con tres coronas.
En inglés moderno, una vez se dice once, dos veces se dice twice, pero tres veces ya se dice three times. Sin embargo, antiguamente tres veces se decía thrice, y cuatro veces era frice, aunque estas palabras han caído en desuso. No obstante pasó al francés como Trois Fois, Tres Veces, y se ha mantenido en los ritos franceses, de los que hoy el más conocido es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Estas tres veces seguramente sean una influencia del catolicismo y de las tres coronas de la tiara papal, que representan el poder sobre el estado pontificio, la supremacía del Papa sobre el poder temporal, y su autoridad divina. Con variaciones sobre el contenido, esas Tres Veces con toda probabilidad hacen referencia a las distintas esferas de poder que se atribuyen al Poderoso Maestro.

A título de curiosidad, mencionar que los jacobitas introdujeron en Francia un Grado denominado "Cuatro Veces Respetable Maestro de San Andrés de Escocia". Sería un debate interesante especular con cuál sería esa cuarta esfera de poder que atribuían a este Grado.



LOS RITUALES CREADOS EN INGLATERRA


Los protestantes ingleses tenían ya un texto indiscutible de referencia para la lectura religiosa, y además Inglaterra comenzaría poco a poco a expandirse en lo que posteriormente sería el Imperio Británico. Pero esto no era óbice para que la sociedad anglófona siguiese con su particular complejo de inferioridad linguístico con respecto al latín, que seguía siendo la referencia cultural europea. Entre otras cosas, esto se tradujo en la introducción de un hábito que resultaba bastante anti-inglés: todas las lenguas de origen germánico tienen verbos construidos con preposiciones. En alemán se habla de verbos separables e inseparables, y esto en inglés se traduce en algo tan cotidiano como los phrasal verbs. Ahora bien, el empleo de phrasal verbs implica que muchas frases terminen con una preposición al final, y eso en latín no pasaba. Los phrasal verbs podían emplearse a nivel oral, pero no dejaba de ser un recurso un tanto plebeyo, porque el latín no permitía terminar una frase con una preposición, de modo que la clase culta inglesa se abstuvo de emplear por escrito cualquier estructura gramatical que obligase a concluir la frase con una preposición, y latinizó su lenguaje. 

Es justamente en este momento cuando se redactan los rituales masónicos ingleses, por exégetas que tenían en mente los abigarrados textos de la Biblia King James, y que escribían en un inglés ya prácticamente contemporáneo, pero con mucho cuidado del modo en que empleaban las preposiciones. El Ritual de Emulación es el perfecto ejemplo de este inglés moderno en su versión masónica: 300 páginas de texto sin que una sola frase termine con preposición.

En cuanto a las citas bíblicas, si estas eran largas, se optó por adaptar el texto de la Biblia King James a inglés moderno (manteniendo siempre el tratamiento Thou, Thee, Thy, Thine para Dios), pero si el texto era breve, como sucede en algunas órdenes colaterales, se ha mantenido el texto original en inglés moderno temprano.