sábado, 23 de agosto de 2014

IRLANDA, O LA ANTIGÜEDAD MASÓNICA.


Capítulo de Arco Real irlandés. Obsérvese el peculiar diseño de los Collares irlandeses y la costumbre de portar los Mandiles por dentro de la chaqueta, a la manera antigua.



A pesar de la gran labor de investigación masónica llevada a cabo durante el Siglo XX, es preciso decir que se ha incurrido de manera constante en un error que puede calificarse también de voluntario: los historiadores masónicos ingleses se mostraron enormemente reacios a aceptar que, en la fragua de la Masonería, Irlanda tuvo un papel tan decisivo (de hecho bastante más) que el que se intentó atribuir a Inglaterra, cuyo modelo de Masonería andersoniano fue finalmente desplazado por la Masonería irlandesa. Actualmente, conforme pasan los años e Inglaterra deja de considerarse el centro de la civilización para pasar a considerarse una pieza más dentro del puzzle mundial, los historiadores ingleses están comenzando a reconocer a Irlanda el papel decisivo que tuvo en la configuración de la Masonería anglosajona.


Modelo de Mandil escocés.
Aunque la Masonería como Orden Iniciática germinó en Escocia, la realidad es que en 1700 Escocia era la nación independiente más pobre de Europa. En ese momento su población apenas alcanzaba el millón de habitantes, y en 1750 ascendía únicamente a 1.260.000 almas. Si además descontamos los escoceses embarcados en las distintas peripecias coloniales y los alistados en el ejército británico, nos percatamos de que la población que habitaba realmente en Escocia era verdaderamente reducida.

Irlanda y Escocia son dos mundos muy permeables entre sí, mucho más que Inglaterra y Escocia. De hecho, como indican algunos indicios de Irlanda del Norte, el desarrollo de la Masonería norirlandesa probablemente fuese de la mano de Escocia desde fecha muy temprana. En la etapa moderna, y aunque Irlanda desarrolló sus propias peculiaridades masónicas, el sistema escocés y el irlandés de Masonería responderon siempre a una unidad de propósito común que hizo que siempre se reconociesen mutuamente.


Irlanda puso en la balanza de la Masonería el peso demográfico que Escocia no podía poner. Si bien a principios del Siglo XVIII su población era de 3.000.000 personas, experimentó un crecimiento que la situó en 8.000.000 de habitantes en el momento de comenzar la hambruna de la patata, en 1845. Obviamente la economía agraria irlandesa no tenía capacidad para sustentar a semejante población, pero resultó que a 135 millas náuticas (218 kms) al este de Dublín se encontraba el puerto de Liverpool, ciudad próspera por su comercio del algodón y los esclavos, pero también puerta de entrada a la gran conurbación industrial y cuenca carbonífera de Liverpool y Manchester, cuya mano de obra fluiría de forma incesante desde Irlanda, importando también el modelo masónico Antiguo y contribuyendo de forma decisiva a que fuese finalmente implantado en Inglaterra.

El símbolo masónico más antiguo de Irlanda, la Escuadra del Puente Baal. Esta escuadra apareció en el transcurso de unas obras en el Puente Baal en Limerick (Ulster). En ella aparece inscrito un año ("1507") y la leyenda "Me esforzaré por vivir con amor y caridad en el Nivel y por la Escuadra".


Este medallón es una reliquia masónica irlandesa que implica un apasionante anacronismo. Fue hallado en Fermanagh (Ulster), y lleva inscrita la temprana fecha de 1516, cuando la Masonería estaba compuesta únicamente por miembros operativos. Sin embargo, todo en él es simbolismo del Arco Real.





1688  El primer documento que hace referencia a la existencia de Logias especulativas en Irlanda es el Trinity Tripos.

Durante el Siglo XVII era costumbre en las universidades de Oxford, Cambridge, y Dublín que un representante de los estudiantes pronunciase (en latín) un discurso satíritico en la ceremonia de entrega de diplomas a los nuevos graduados. A este representante de los estudiantes se le denominaba "Filius Terrae", y tenía inmunidad para decir lo que quisiera. La ceremonia de graduación era denominada los Initia, y el discurso satírico recibía el nombre de Tripos.


El Filius Terrae del Trinity en 1688 era John Johnes, el cual había sido iniciado en la Logia del Trinity College de Dublín, de modo que incluyó numerosos detalles masónicos. Johnes hace mención a la existencia de miembros de distinta extracción social, a la relación de ciertos elementos rituales con los usos militares; se refiere a la Masonería especulativa como Masonería Escocesa, y bromea con uno de los presentes, Sir Warren, recordándole que debe pagar aún 5 chelines por haber sido Iniciado a la manera nueva (Freemasonized the new way). El público ante el que se leyeron los Tripos era de naturaleza universitaria, compuesto por miembros del Trinity College de Dublín y otras figuras públicas, y necesariamente debía estar familiarizado con la Masonería para que la sátira resultase efectiva.





Me permito reproducir parte de la sátira que John Jones hace del Venerable de la Logia del Trinity College, junto con otro miembro, el Hermano Cooper, porque es realmente graciosa. El relato está redactado en latín, aunque el extenso poema lo está en inglés. El "Ridley" al que se refieren es el cadáver de un reo ajusticiado días antes y que estaba en el Trinity College por motivos forenses.


Nuestro Venerable Hermano, el truhán, viéndose con tanto dinero recolectado, guardó los dineros con la intención de escapar, y cruzó la calle con una expresión más alegre de lo habitual, y mientras iba haciendo cabriolas, ¡con quién fue a encontrarse! De todos los hombres del mundo apareció el Hermano más fraternal de todos los Hermanos, Cooper. Tan pronto el leal Hermano reconoció a su Venerable, corrió a saludarle, estrechó su mano y, como es costumbre, le obsequió con el beso más pegajoso que quepa imaginar. Entonces ambos se dirigieron a la Biblioteca con el propósito de contemplar a Ridley, entre otras maravillas del lugar. Cuando el visitante (el Venerable Maestro) estudiaba con ojos escrutadores de lince y diseccionaba entre lo que el juez, el verdugo y los cirujanos habían dejado de la carroña del pobre infeliz, ¡sorpresa y sorpresa!, distinguió, no sabría decir con certeza si en sus partes más nobles o en sus partes más traseras, el Signum, o dicho en inglés sencillo, la Marca del Masón. Tan pronto como descubrió esto, ¡Santo Cielo!, su grito llenó el edificio. Una y otra vez se golpeó el pecho, se laceró sus pálidas mejillas y se rasgó las vestiduras hasta dejarlas hechas añicos. Poco después, cuando su paroxismo se hubo calmado, plasmó su pesar en los siguientes versos:


ELOGIUM RIDLEYANUM

Hermano infeliz,
¡qué desgracia se te puede comparar!
Tú, dolor y vergüenza de la sociedad, 
si hubiésemos sabido a su debido tiempo
que eras miembro de la Fraternidad, 
por fraude o por fuerza te habrías 
librado del palo de horca y del nudo corredizo, 
y ahora que quizá la vida te ha bendecido, 
pues has resultado ser un Hermano 
por ello no estarás expuesto a nuestra burla, 
cuando las chicas quieran beber cerveza en el Colegio... 
(...)


Trinity College de Dublín.



1695 es el año en que está registrada por primera vez la fundación de una Logia en Irlanda de la que se puede afirmar que nace sin relación con la Masonería operativa.

Aunque Cork cuenta con una amplia bahía en la que se hallan distintos puertos, el puerto de Youghal cuenta con una fisonomía e instalaciones fortificadas que lo hacían sumamente seguro para los navíos de guerra, de modo que la historia de Youghal durante los Siglos XVII y XVIII va ligada a la presencia de la Marina Real británica.


La Logia de Youghal fue creada en 1695 por el Mayor Congreve, y estaba ubicada en el pequeño pueblo de Youghal con el fin de acoger a los Masones pertenecientes a la oficialidad naval y marinería. No obstante es de suponer que existían en el condado bastantes más Logias de tiempo inmemorial, pues a pesar del gran prestigio de esta Logia -era costumbre que el Diputado Gran Maestro Provincial de Munster fuese siempre de la Logia de Youghal-, en el momento de otorgar las Cartas Patentes en 1733 el número que le correspondió fue el nº 19.






Si miramos la distribución de los números llevada a cabo en 1733, momento en que se numeraron las Logias de Irlanda, en el mismo condado de Cork hay varias Logias cuyos números son bien distintivos: la Logia "Primera Logia de Irlanda" nº 1, la Logia "Tercera Logia de Irlanda" nº 3, la Logia St. Finn Barre's nº 8 y la Logia "Decimoquinta Logia de Irlanda" nº 15, que fueron consideradas anteriores en su fundación a la Logia de Youghal. Todas estas Logias son consideradas Logias de tiempo inmemorial.

La Logia de Youghal estuvo trabajando de manera ininterrumpida hasta 1830, año en que entregó su Patente. No obstante, para seguir la tradición, la actual Logia Youghal nº 68 se sigue reuniendo en un Templo situado en el puerto.



El hecho de que Youghal fuese el principal puerto militar del sur de Irlanda provocó que en 1695 comenzasen a celebrarse las primeras Tenidas masónicas. Este recorte de prensa fue publicado en el diario East Cork Journal el 24 de Julio de 2014.


Youghal en la actualidad.






El siguiente documento que jalona la historia masónica irlandesa es el Manuscrito Chetwood Crowley, datado en 1700 y que describe la forma de dar la Palabra de Masón. Se trata de un documento muy semejante al Manuscrito de la Casa Registro de Edimburgo, al punto de que reproduce muchas palabras de manera exacta (como "muecas y posturas ridículas"). Tras narrar cómo se da la Palabra de Masón, el documento incluye catecismo de preguntas y respuestas.

Los siguientes documentos irlandeses que encontramos son una serie de fragmentos pertenecientes a la colección de Sir Thomas Molyneux (1661–1733), un médico y científico de Dublín. Estos fragmentos incluyen lo que son los primeros rastros escritos del Ritual Irlandés. Está dispuesto igualmente en forma de preguntas y respuestas, e incluye alguno de los temas principales del ritual irlandés y yorquino, como la Caja de Hueso.



Richard Parsons, 1er Conde de Rose (1702–1741), primer Gran Maestro registrado de la Gran Logia de Irlanda.


1725 es el año que suele aceptarse como fecha de la fundación de la Gran Logia de Irlanda. Concretamente el 26 de Junio de 1725. Sin embargo, esta fecha no nos ha llegado por los registros de la Gran  Logia, sino porque este acontecimiento fue dado como noticia en el Dublin Weekly Journal, un semanario de noticias publicado en Dublín. 

Según el Dublin Weekly Journal,

(...) Más de un centenar de gentilhombres masones (es decir, masones especulativos) se reunieron en la Taberna del León Amarillo el 26 de Junio de 1725, para posteriormente marchar en procesión al King's Arms. El cortejo incluía a los Maestros y Vigilantes de seis Logias de gentilhombres masones, que se hallaban bajo jurisdicción del Gran Maestro. Una vez llegados al King's Arms, el Muy Honorable Conde de Ross fue elegido como nuevo Gran Maestro.

Obsérvese que el texto menciona que los Maestros y Vigilantes ya se encontraban bajo jurisdicción del Gran Maestro, y que el Conde de Ross fue elegido como nuevo Gran Maestro, lo que implica que la Gran Logia de Irlanda existía desde antes de 1725, aunque no podemos saber desde cuando. 





Interior de Freemasons' Hall en Dublín.



1741 es el año que marca el dominio administrativo real de la Gran Logia de Irlanda
Exterior de Freemasons' Hall en Dublín.
sobre toda la isla. Y una vez más no lo conocemos por los registros masónicos sino por la prensa. La noticia en cuestión fue publicada en Faulkner’s Dublin Journal el 1 de Julio de 1740.

En 1725, la Gran Logia de Irlanda no tenía jurisdicción real sobre todas las Logias de la isla. De hecho, las Logias de Cork se hallaban bajo jurisdicción de la Gran Logia de Munster (a pesar de ello Dublín reconoció a la Logia de Cork su mayor antigüedad, al concederle el nº 1 del registro, mientras la Logia Dublín lleva el nº 2). En general fueron muchas las Logias de tiempo inmemorial que no quisieron adscribirse a la GLI, aunque esto fue solventado en 1741, cuando la GLI emitió una circular diciendo que todas las Logias de tiempo inmemorial que no hubiesen solicitado Carta Patente a la Gran Logia serían consideradas Logias rebeldes, lo que provocó que las últimas Logias independientes se inscribiesen en los registros de la GLI.


1743  LA PROCESIÓN DEL ARCO REAL DE YOUGHAL


El término "Arco Real" es una metáfora. En la Masonería operativa se denominaba "Masonería de la Escuadra" a aquella en que los sillares se colocaban uno sobre otro, a la manera de un muro; sin embargo, denominaban "Masonería del Arco" al arte de construir arcos, arbotantes y estructuras aéreas. Esto exigía una cualificación notablemente superior, y estos términos fueron aplicados en la Masonería especulativa para diferenciar el trabajo realizado antes del Tercer Grado, y al que los primeros Masones especulativos comenzaron denominando genéricamente como "Masonería de la Escuadra", de los acontecimientos espirituales experimentados tras la Iniciación, a los que se refirieron como "Masonería del Arco".




Mandil del Siglo XVIII del Arco Real irlandés.


En su libro Antiquity of the Royal Arch, F. de P. Castells afirma que el Arco Real se trabajaba ya en Irlanda en una etapa tan temprana como 1725. Esta afirmación viene legitimada por el artículo publicado en el diario Faulkner's Dublin Journal, que describe la procesión una procesión de la Logia nº 21 celebrada en Youghal el 27 de Diciembre de 1743 (día de San Juan). Pensemos, para hacernos una idea del grado de desarrollo simbólico que implican los eventos descritos por el periódico, que en 1743 todavía había Logias en Escocia que no trabajaban el mito de Hiram Abiff, que nadie había sido todavía exaltado al Arco Real en suelo inglés (la primera exaltación tuvo lugar en 1744), y que el Segundo Grado con las leyendas de Josué y Jefté estaba todavía en un estado incipiente. El diario ofrece la noticia de una procesión masónica portando el Arco Real por las calles de Youghal:

La primera salutación recibida tras la salida del Templo fue a cargo de los navíos de guerra amarrados en el muelle de Youghal, los cuales, engalanados con sus banderolas, dispararon salvas con sus cañones.
(...) 
En cuarto lugar de la procesión se encontraba el Arco Real portado por dos Excelentes Maestros. En quinto lugar iba el Venerable Maestro con su regalía habitual y su vara dorada. A su izquierda iba el Diputado Maestro con la Escuadra y el Compás. En sexto lugar, los dos Vigilantes con sus bastones, portando uno el Nivel y el otro la Plomada.


La Masonería irlandesa, al igual que la escocesa, incorpora un elemento característico que es la Ceremonia de los Velos. La razón de ser de la Ceremonia de los Velos es ofrecer una representación simbólica de la serie de Iniciaciones que es preciso acometer una vez que se ha experimentado el Tercer Grado, o primera de las Iniciaciones. Para ello el Candidato debe pasar simbólicamente por una serie de velos, cada uno de los cuales representa una Iniciación, tras lo cual se escenifica el descenso a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. 



Mobiliario para la Ceremonia de los Velos.





LAS PATENTES DE CAMPO


La Gran Logia de Irlanda fue la primera Gran Logia que emitió Cartas Patentes tal y como las conocemos hoy en día, y fue también la primera en emitir Patentes de Campo para las Logias militares, hábito que también fue seguido por los Antiguos ingleses, de modo que las Logias militares que se diseminaron por las colonias tenían patente irlandesa o Antigua. Algunos de estos casos que vale la pena comentar son, por ejemplo, la Logia 218, asdcrita al 48º Regimiento de Infantería, que celebró la primera Tenida en suelo cubano en 1763 antes de que Cuba fuese devuelta a España. En 1767 la GLI había otorgado Patentes para Logias en Jamaica, y en 1783 a Logias de Islas Barbados. Sin embargo, la efemérides más notable tuvo lugar en 1775, cuando la Logia 441, adscrita al 38º Regimiento de Infantería, inició en Boston a quince afroamericanos, entre los que se encontraba un nombre ilustre: Prince Hall.


ANTIGUOS Y MODERNOS

La diatriba entre Antiguos y Modernos en suelo inglés iba a configurar finalmente todo el modelo anglosajón de Masonería. La Gran Logia de Inglaterra había nacido con el propósito de hacer de la Masonería algo sin razón de ser iniciática, reduciéndola a la condición de club de caballeros o de ateneo. Se trataba de una Masonería de la Escuadra (únicamente con los tres primeros Grados) que únicamente al final aceptó, y sin convencimiento, la Masonería del Arco, y que durante el Siglo XVIII intentó hacer desaparecer a la Gran Logia de los Antiguos relegándola a la condición de ilegal por medio de una ley parlamentaria y considerándola siempre como una Masonería irregular.

La Masonería irlandesa siempre tuvo una especial vitalidad. En el momento de la Unión Masónica de 1813, con una población que era la mitad de la de Inglaterra, contaba con 700 Logias en suelo irlandés, amén de otras 450 en suelo inglés que pertenecían a la Gran Logia de los Antiguos, cuyos miembros eran también en buena parte irlandeses. Mientras tanto, la Gran Logia de Inglaterra (Modernos) contaba con unas 470 Logias. Los escoceses tampoco estaban dispuestos a reconocer la Masonería andersoniana de la Gran Logia de Inglaterra, y finalmente la nueva Gran Logia Unida de Inglaterra hubo de plegarse al modelo Antiguo impuesto por irlandeses y escoceses.

Los acontecimientos referentes a esta diatriba que duró casi un siglo han sido narrados en la correspondiente entrada del blog:



http://www.masoneriaantigua.blogspot.com.es/2013/08/antiguos-y-modernos-la-union-masonica.html




Los escudos de armas permiten también entrever el peso que Irlanda tuvo en la configuración de la Masonería anglosajona y cómo impuso sus tesis en Inglaterra en la Unión de 1813.




EL ACTA PARA LA PREVENCIÓN DE JURAMENTOS Y LA BULA QUO GRAVIORA



León XII, autor de la
bula Quo Graviora.
A comienzos del Siglo XIX la Masonería irlandesa estaba extendida por buena parte del globo debido a sus Cartas Patentes y a sus Logias militares, y en su Unión con los Modernos había impuesto su concepción de la Masonería. Sin embargo, en su propio territorio hubo de sufrir dos duros reveses. En 1823 se produjo una hambruna, lo que se tradujo no solo en emigración sino también en una considerable inestabilidad política, al punto de que algunas Logias se convirtieron en focos nacionalistas, y aparecieron Órdenes paramasónicas como la Orden de Orange o los Ribonistas. Todo ello desembocó en la emisión del Acta para la Prevención de Juramentos, que prohibía la pertenencia a sociedades que los exigiese, e igualmente se revocó el Habeas Corpus. En 1799 Irlanda había quedado eximida del Acta de Sociedades Ilegales por tener estatuto de colonia; pero en 1823 sí formaba parte del Reino Unido, con lo que el Acta se le aplicó con todo su rigor, de modo que quedó proscrita, tardando más de dos años en conseguir permiso para volver a abrir las Logias. No obstante, durante estos dos años muchas Logias cerraron para no volver a abrir, y las Logias irlandesas de ultramar quedaron en un limbo jurisdiccional.


El siguiente golpe le vino por parte de la Iglesia Católica Romana. El rechazo que sentía la Iglesia por la Masonería no era nada nuevo. Había comenzando en 1738 con la bula In Eminenti, y posteriormente Benedicto XIV y Pío VII había emitido sendas condenas en 1751 y 1821. Pero la encíclica Quo Graviora, firmada por León XII en 1826, era diferente. Fue ampliamente publicada en Irlanda, y muchos católicos masones, ante la amenaza de la excomunión, se vieron obligados a causar baja en la Masonería.

Ante la caída de la productividad agraria en 1845, muchos agricultores se vieron desprovistos de sus casas por la imposibilidad de hacer frente a las deudas.
A partir de 1843, una importante parte de la
población se vio obligada a abandonar
Irlanda entre grandes penalidades.

Pero el punto más bajo de la Masonería irlandesa vendría cuando toda Irlanda se vio obligada a padecer la brutal hambruna de 1845, que todavía hoy se emplea en las Facultades de Económicas de todo el mundo para explicar el comportamiento los bienes Giffen: ante el temor al hambre el precio de la patata comenzó a subir, y conforme subía, por ese mismo temor, se producía una demanda cada vez mayor que impulsaba el precio aún más al alza, lo que convirtió a la patata, la base de la alimentación irlandesa, en un bien de lujo. La hambruna de 1845 llevó a la población irlandesa a condiciones auténticamente dramáticas que provocó una emigración aún más masiva, con lo que la población de la isla cayó de casi 8.000.000 a 4.000.000 en 25 años.








Preceptorio Templario de Freemasons' Hall (Dublín).


Actualmente hay 850 Logias operando bajo patente irlandesa, entre ellas Logias militares y muchas otras en territorios de ultramar. A diferencia de otras Obediencias, la Masonería irlandesa reconoce cuatro Grados: Aprendiz Entrado, Compañero, Maestro Masón y Maestro Instalado.

Pero sin duda la principal peculiaridad de la Masonería irlandesa, y que demuestra su profundo apego a las tradiciones, es que todavía en 2014 no tiene rituales escritos, de modo que los rituales se siguen aprendiendo según el método tradicional, de boca a oído, por lo que todas las Provincias masónicas irlandesas tienen una abundante red de Logias de Instrucción a las que se puede asistir a presenciar el Ritual Irlandés, y donde los distintos Oficiales pueden aprender sus textos.


Una fotografía sorprendente. Tras la Guerra de Independencia irlandesa, tuvo lugar una Guerra Civil provocada por las distintas actitudes respecto al tratado angloirlandés que permitía al Reino Unido mantener las seis provincias de Irlanda del Norte. En 1922, hacia el final de la Guerra Civil, el IRA (Irish Republican Army), que ya no era considerado ejército regular, tomó Freemasons' Hall de Dublín y lo empleó como cuartel general durante seis semanas. El Coronel Claude Cane, Diputado Gran Secretario que llevó las negociaciones con el IRA para la devolución del Templo, reconoció al IRA la consideración personal con que siempre lo trató, así como el cuidado exquisito que tuvieron con las instalaciones. En la foto, miembros del IRA sacan pan de Freemasons' Hall.


Las siguientes cinco fotos corresponden a Freemasons' Hall de Cork.
















El Secretario de la Escuela de Huérfanas Masónicas de Dublín posa con dos alumnas. La de la izquierda lleva el uniforme de Huérfana Masónica de 1792, la de la derecha lleva el uniforme de 1892.














martes, 12 de agosto de 2014

ALBERT PIKE, 1ª parte: EL PERSONAJE HISTÓRICO.

Vamos a dedicar dos entradas de este blog a la figura de Albert Pike. En esta primera trataremos el personaje histórico, cuya principal obra en el mundo profano fue primero la defensa de los intereses indios ante el gobierno de Washington, para posteriormente convertirse en Comisionado de la Confederación para las Naciones Indias. En la segunda entrada del blog, que realizaremos en el futuro, nos centraremos en Albert Pike como Masón, y trataremos su enorme legado masónico y su pensamiento.

A título personal he de decir que resulta enormemente difícil resumir la vida de Albert Pike en algo tan breve como la entrada de un blog, no sólo por lo documentado y extenso de su biografía, sino porque también hay anécdotas muy célebres que toman un protagonismo desproporcionado con respecto a las partes más series de su labor en vida. Espero que con esta entrada del blog quien lo lea pueda hacerse una idea más o menos acertada del personaje.




Reunión de soldados confederados cheroquis, veteranos de la Guerra Civil estadounidense, en 1903.



Indios cheroquis preparan la impresión del diario Cherokee Advocate, que se publicó desde 1844 hasta 1906.



Allen Wright, Comisionado de la Nación Choctaw y compilador del Diccionario de la Lengua Choctaw.



LA FRONTERA

Antes de comenzar a hablar de Albert Pike es preciso tener una idea general del pintoresco entorno geográfico en el que Albert Pike vivió, y que tiene muy poco que ver con los Estados Unidos de hoy en día.

La vida de nuestro protagonista giró en torno a dos ciudades de Arkansas. La primera es Little Rock, capital del estado. La otra es Fort Smith, situada justo en la frontera entre Arkansas y Oklahoma, a la orilla del río Arkansas. Antes de la Guerra de Secesión estadounidense esta pequeña localidad de origen militar representaba el último lugar donde regían las leyes del hombre blanco. Era allí donde se podía comprar comida, arreos, municiones, trampas y lo que uno pudiese necesitar antes de adentrarse en territorio indio. El enorme territorio que se extendía hacia el Oeste pertenecía a México, y hacia el Sur se hallaba una Texas muy poco poblada y de la que el 60% de su superficie era en realidad territorio comanche.




La Comanchería


Inmediatamente al Oeste de Fort Smith se encontraban las denominadas Cinco Tribus Civilizadas. Estas tribus eran los Creek, que en español se llaman Muscoguis, Semínolas, Cheroquis, Choctaws y Chikasaws (pronúnciese choctó y chicasó: estamos en la antigua Louisiana francesa y son nombres franceses, Choctaux, Chicasaux, del mismo modo que Arkansas se sigue pronunciando hoy en día por sus lugareños Arkansó -escuchad a Bill Clinton cuando nombra a su estado natal-). Estos indios se ganaban la vida de manera muy semejante a los blancos, por medio de la agricultura, herrería, comercio, etc. Entre ellos había un elevado porcentaje de indios cristianos, imprimían sus propios periódicos en las lenguas vernáculas, y para las labores agrícolas contaban con esclavos negros, aunque la nación semínola nunca aceptó la esclavitud, de manera que cuando cuando un esclavo se fugaba, acudía siempre a refugiarse en las tierras semínolas (que es la razón porque la que un porcentaje de los semínolas de hoy en día son negros). La lengua franca entre los indios era el oka-sioux, una lengua de más al norte, aunque con los blancos se comunicaban en inglés. Una vez que se llegaba al Oeste de los territorios de las Cinco Tribus y se entraba en territorio comanche, la lengua franca pasaba a ser el español (tanto mejicanos como comanches eran hispanohablantes).
 

Guerreros comanches, 1892.


Al ser la nación semínola la única de las Cinco Tribus Civilizadas que no toleraba la esclavitud, era frecuente que muchos esclavos negros huidos buscasen refugio entre ellos. Por esta razón actualmente un 3% de los semínolas son negros.




Little Rock, la capital de Arkansas, es una típica ciudad sureña, de la América profunda. Little Rock saltó a la fama mundial en 1957, cuando el ejército hubo de intervenir para que nueve estudiantes negros pudiesen acudir a clase de enseñanza secundaria en el Central High School, acontecimiento que atizó el extremo racismo de esta comunidad.









Forst Smith era un ejemplo de sociedad de frontera, un entorno en el que se encontraban buscavidas de todo tipo de origen y cultura, cada uno con su características particulares, religión, idioma, peinado, ropas, mentalidad, forma de montar a caballo, etc. La expedición en la que se integró Albert Pike para ir a Llano Estacado a trampear partiendo desde Fort Smith agrupaba a anglosajones, franceses, apaches, rusos, alemanes, indios utes y mejicanos. Este arquetipo norteamericano quedó reflejado en una escena memorable de La Guerra de las Galaxias: la cantina de Mos Eisley. Seguramente esta escena es la que mejor refleja el ambiente que hay en una localidad de frontera. No en vano la palabra coloquial para "extranjero" en inglés americano es "alien".





Fort Smith en 1867.




BOSTON, MASSACHUSSETS.

 

Embarque de los peregrinos del Mayflower en el puerto de Delfthaven (Holanda), por Robert Walter Weir (1875)


A todos nos suena el celebérrimo acontecimiento de la llegada del Mayflower a las cosas de Nueva Inglaterra con una pasaje de peregrinos puritanos que emigraban buscando una libertad de culto que les era negada en Inglaterra. Los primeros miembros de la familia Pike no iban en el Mayflower -ya habría sido casualidad-, sino que llegaron 15 años más tarde en otros barcos que trasladaban también puritanos a la tierra de promisión. En 1635 llegaban John Pike padre y John Pike hijo, quien tuvo siete hijos, iniciando una de las estirpes más conocidas de Nueva Inglaterra. De esta estirpe surgieron el explorador Zebulon Pike, que llevando a cabo una expedición por Colorado en 1707 fue apresado por tropas españolas, y más tarde Albert Pike, quien nos ocupa.


Albert Pike nació en Boston el 29 de Diciembre de 1809, siendo el hijo mayor de Benjamin y Sarah Andrews Pike. Benjamin era un vividor que era considerado la oveja negra de la familia y se ganaba la vida como zapatero remendón. En 1808 se casó con Sarah, una joven puritana inglesa criada en Ipswich cuya familia se había trasladado hacía poco a Boston. Tuvieron seis hijos, a los que Sarah educó según los usos protestantes, en una estricta moral y en la lectura diaria de la Biblia. La educación presbiteriana de Albert Pike le dejó algunas huellas indelebles en su mentalidad, como son su profunda confianza en la Providencia Divina, que impregna su pensamiento, y la educación e ilustración como modo de liberar al hombre y aproximarlo a Dios (Pike imprimió este mismo sesgo al Rito Escocés, que en Estados Unidos tiene un soberbio plan de becas para estudiantes).






Siendo adolescente se mudó a vivir con su tío Alfred, quien le ayudó en sus estudios, y a la edad de 17 años aprobó la prueba de acceso a la Universidad de Harvard, aunque no cursó estudios en ella debido a que no podía afrontar el plan de financiación de los estudios. Hacia esta época el joven Albert comenzó a desarrollar una característica que le acompañaría durante toda su vida: consciente de tener un Conciente Intelectual asombroso, tuvo siempre una fe ciega en su inteligencia. Su gran capacidad intelectual hizo también que pudiese hablar varios idiomas. Aparte de conocer en un grado aceptable lenguas muertas como el latín, hebreo, sánscrito o arameo, podía expresarse en francés y, a los 18 años, hablaba ya un correcto español que le fue muy útil para relacionarse con comanches y mejicanos. Al poco tiempo tras su desplazamiento a la Frontera sabía expresarse aceptablemente bien en sioux.

No obstante, Nueva Inglaterra era un lugar muy distinto de la Frontera. De hecho, era virtalmente idéntico a la Inglaterra que estaba experimentando la Revolución Industrial, y en Boston se hacinaba una enorme masa de inmigrantes que trabajaba por un salario mísero en la gran industria local, principalmente textil. Albert no veía futuro para él en su Boston natal, de modo que prefirió ir a buscar fortuna al Oeste.




LLANO ESTACADO

Ininerario recorrido por Albert Pike desde Boston a Santa Fe, y desde Taos en la expedición por Llano Estacado, para llegar finalmente a Fort Smith.

En su trayecto hacia Santa Fe, Pike realizó un primer periplo hacia San Luis, donde permaneció algún tiempo, para posteriormente dirigirse a su destino final a través del Camino Viejo de Santa Fe, al sur del territorio cheyene. A los dos días de llegar tuvo noticias de que, desde Taos, 80 kms al norte, se estaba organizando una expedición para ir a cazar castores por el Llano Estacado. A Pike le pareció una buena forma de hacer dinero rápido, ya que las pieles de castor se vendían a muy buen precio en el Este, de forma que compró trampas, un caballo, una mula y munición, y acudió a Taos para unirse a la expedición.

Partieron 80 hombres guiados por un comanche bautizado, Manuel. Pero al tomar el Camino Comanche llegaron las malas noticias: los comanches estaban en pie de guerra y habían atacado a varias caravanas, asesinando a varios colonos y cortándoles las cabelleras. Además habían comenzado a robar ganado. Los mejicanos de la expedición celebraron una reunión a la que, por hablar español, invitaron a Pike, de modo que él pudiese explicar a los demás lo discutido. Algunos mejicanos no veían sentido a continuar. ¿Por qué iba a adentrarse en unas circunstancias tan arriesgadas si en poco tiempo seguramente se calmarían las cosas? Sin embargo, en la expedición había muchos anglosajones y europeos, para los que la perspectiva de quedarse en Santa Fe no tenía mucho sentido, y aunque algunos mejicanos se quedaron, el grueso de la expedición continuó.


Llano Estacado.



Al poco de comenzar la expedición el grupo se dividió por una discusión acerca de si debía seguirse el Pequeño Río Rojo o bien el Río Pecos; pero la orografía terminó imponiéndose y al final ambos grupos iban uno detrás del otro a unos cientos de metros. Pronto comenzaron a darse cuenta de que la expedición estaba abocada al fracaso, y que la población de castores era mucho menor de lo estimada. Hubieron de comenzar a cazar búfalos para alimentarse, y finalmente se quedaron sin provisiones.


Poblado comanche.


Entonces se dio una de las situaciones más tensas de la expedición, pues se encontraron con un poblado comanche. Los comanches accedieron a alimentarles, y les prepararon abundante guisado de carne, pero una cosa era aceptar comida y otra fiarse de los comanches, de modo que aceptaron el alimento mientras comían formados en un círculo defensivo y sin separarse de las armas. En un momento se aproximaron varios comanches armados con arcos y flechas, y el grupo les advirtió que, de seguir acercándose, abrirían fuego contra ellos. Los propios exploradores hubieron de retener a uno de ellos, empeñado en disparar contra un comanche que se aproximaba con unas mulas, lo que habría provocado que la tribu se les echase encima. Finalmente pagaron la comida a los comanches con tabaco y unos cuchillos, y prosiguieron. Albert Pike profesó un pánico inveterado a los comanches durante todo su vida, escribiendo acerca de ellos que "la misma sonrisa que podían ofrecerte mientras hablaban contigo podía ser la mueca que esbozasen mientras te torturasen como mera diversión".


Quanah Parker, el último jefe comanche. Su madre, Cynthia Ann Parker, fue capturada de niña por los comanches.


A los pocos días encontraron otro poblado, pero en el que no había guerreros. Los hombres, les explicaron, había salido a cazar. A Pike le sorprendió mucho que había numerosas mujeres mutiladas. Esa poblado había sufrido tiempo atrás un ataque de las tropas de la Unión.

Tras dos meses vagando por Llano Estacado era evidente que la expedición no iba a dar los resultados esperados, de forma que se decidió regresar a la civilización. La ciudad de habla inglesa más próxima se hallaba unos 800 kms al este, Fort Smith, pero para no correr los riesgos que implicaba atravesar toda la Comanchería, los que no regresaron a México optaron por subir hacia el norte, al Camino Viejo de Santa Fe, para descender a Fort Smith  más al este, por las tierras cheroquis, mucho más seguras.

Cuatro meses tras la partida de Taos, Albert Pike llegaba a esa ciudad de frontera que era Fort Smith. Para entonces, Pike había trabado ya conocimiento con indios de la mayoría de tribus del Medio Oeste.



MARY ANN HAMILTON

Al llegar a Fort Smith Albert Pike se estableció como maestro de escuela, y comenzó a colaborar en el periódico Arkansas Advocate con el pseudónimo de Casca. Al poco tiempo conoció a una joven huérfana de 18 años, aunque adinerada, llamada Mary Ann Hamilton, con quien contrajo matrimonio en 1835, cuando Albert contaba con 26 años. Gracias al respaldo económico de Mary Ann, Albert pudo adquirir el Arkansas Advocate, convirtiéndose en su editor.


Casa de Albert Pike en Little Rock.


Mary Ann dio a Albert diez hijos, y conforme vinieron los niños Albert Pike se hizo construir una amplia casa en Little Rock. Sin embargo, desde niña Mary Ann había sufrido una cierta inestabilidad mental que, con el paso de los años, hizo que la convivencia con ella fuese cada vez más complicada. De niña no pudo conocer a su padre, que murió al poco de nacer ella, y a los doce años hubo de presenciar cómo su madre y sus dos hermanas mayores se ahogaban en el Río Arkansas. Posteriormente hubo de perder a cinco de sus hijos por distintas enfermedades (uno de los cuales, el segundo Albert -el primer Albert murió al poco de nacer- se ahogó también en el Arkansas). El estado mental de Mary Ann fue empeorando, adquiriendo tintes neuróticos, y la convivencia conyugal resultó paulatinamente más complicada, de modo que su esposo procuraba prolongar sus desplazamientos debidos al trabajo. Tras 25 años de matrimonio se divorciaron. Albert Pike cedió a su esposa una generosa pensión, la mansión, y los dos esclavos negros que tenían para el servicio doméstico. Únicamente reclamó para sí la biblioteca.

Tumba en la que se hayan enterradas Many Ann Pike y cuatro de sus hijos, en el cementerio de Little Rock.



LA PRÁCTICA DE LA ABOGACÍA

La endeblez del sistema legal en la Frontera queda magistralmente reflejada en el filme de John Ford El hombre que mató a Liberty Valance.

Tras su matrimonio con Mary Ann Hamilton, se hizo evidente que sus ingresos como maestro de escuela y el periódico no eran suficientes para vivir de manera mínimamente holgada, de modo que Albert Pike preparó de manera autodidacta el examen para la obtención de la Licencia de Abogacía, que obtuvo en 1837. El entorno legal que había en la Frontera queda reflejado con bastante fidelidad en las películas de John Ford, donde con frecuencia se parodia la autoridad del sheriff y la vigencia de las leyes. En realidad, cuando se lee las descripciones que Pike nos dejó de los juicios en Little Rock y Fort Smith, uno llega a la conclusión de que la realidad era aún más disparatada: abogados que apenas sabía leer y escribir pero que se inventaban presuntas frases en latín, que traducían según su conveniencia, para defender sus casos; juicios en los que no había suficientes miembros en el jurado, ante lo cual se recurría a sentar como miembros del jurado a reos de otros juicios que debían celebrarse en el mismo día y lugar; sobornos y coacciones a testigos... Sin duda, la Justicia en la Frontera era digna de las películas de John Ford.

Los primeros clientes de Albert Pike fueron los grandes propietarios de las plantaciones. Sin embargo, fue su labor para las Cinco Tribus Civilizadas lo que marcaría la gran obra de Pike en su faceta profana. Albert Pike comenzó a defender a las Naciones Indias en sus demandas de indemnizaciones ante los desplazamientos a que se veían sometidas. Durante toda su vida, Pike jamás faltó a su palabra ante los indios, de modo que si el Gobierno de la Unión incumplía los acuerdos firmados, Pike se desplazaba a Washington todo el tiempo que hiciese falta hasta solucionarlo. 


John Ross, Jefe de la Nación Cheroqui y gran amigo de Albert Pike.


Los jefes indios sabían que Pike era su hombre, y se lo reconocieron profesándole una lealtad auténticamente perruna. Fue a lo largo de las negociación de las indemnizaciones cuando se forjó una amistad que duraría toda la vida entre el jefe cheroqui John Ross y Albert Pike. Ross era un acaudalado terrateniente (su plantación contaba con más de 100 esclavos), e incluso cuando no había cuestiones legales que tratar Ross solía invitar a Pike a cazar búfalos. Más adelante, Pike emplearía su gran reputación entre los indios para que estos tomasen partido por la Confederación durante la Guerra de Secesión.

Un hecho curioso es que, dado que Arkansas había sido parte de la Lousiana francesa, este fue el único estado donde el Derecho Civil francés y el Derecho Romano seguía siendo empleado para solventar según qué cuestiones. Albert Pike publicó sus Máximas de Derecho Romano y Francés, manual que fue empleado por los abogados de Arkansas, que por lo general tenía formación de Derecho anglosajón.




DUELO EN FORT SMITH

Preparación de un duelo durante la segunda mitad del Siglo XIX.


En 1846 se declaró la guerra entre Estados Unidos y México, y Albert Pike se integró en el Arma de Caballería con el rango de Capitán y con la tarea específica de adiestrar a las tropas. Albert Pike se distinguió en la Batalla de Buena Vista o de la Angostura, pero una vez finalizada la guerra se mostró siempre enormemente crítico con su superior, el que posteriormente sería Gobernador de Arkansas, Teniente Coronel John Selden Roane.

John Selden Roane
Albert Pike era un obsesivo del entrenamiento militar, de modo que ponía a sus unidades a hacer maniobras siempre que podía. Pero Roane era de un perfil muy distinto, y sus tropas estaban menos entrenadas. Pike denunció en la prensa que las tropas de Arkansas (salvo las suyas) no había sido lo suficientemente entrenadas, lo que había provocado que en la Batalla de Buena Vista no maniobrasen y se replegasen con la debida precisión. Roane se lo tomó como una crítica personal, y comenzó con Pike una serie de críticas mutuas a través de la prensa que culminó en que Roane retase a Pike a un duelo, práctica que por aquel entonces seguía siendo legal.

Albert Pike llegó al lugar del duelo fumando un gran puro, y el duelo comenzó. Los dos caballeros abrieron fuego, pero ambos fallaron. Ambos dispararon de nuevo, pero volvieron a fallar. Y lo mismo sucedió una tercera vez. Era obvio que ambos no querían hacer daño al otro, pues tanto Roane como Pike eran buenos tiradores. Para cualquiera de los dos la posibilidad de retirarse suponía un deshonor; pero los cirujanos que les acompañaban estaban ya hartos de verles cometer semejante insensatez, de modo que llegaron a un acuerdo entre ellos y se dirigieron cada uno a su tirador: o cesaban inmediatamente de disparar, o se iban y renunciaban a socorrerles en caso de ser alcanzados. Albert Pike respondió a su cirujano: "Haga lo que usted crea conveniente, pero no comprometa mi honor". En ese momento llegó el cirujano del Roane, diciendo "El Caballero Roane dice que considera que ya ha obtenido satisfacción, y sugiere estrechar las manos con el Sr. Pike". Finalmente Roane se acercó a Pike y estrecharon las manos. Al cabo de diez minutos estaban hablando como si nunca hubiesen cruzado fuego, y la misma noche se sentaron juntos en una cena a la que ambos había sido invitados, charlando y riendo animosamente (en el código del duelo, mantener una rencilla una vez intercambiado fuego se consideraba una terrible grosería).

El único descontento con la situación fue un cheroqui llamado Bill Fields, que había acudido a presenciar el duelo con el deseo de ver sangre. En un pobre inglés, Fields explicó: "Con esas pistolas cualquiera le hubiese podido acertar a una ardilla a 75 pasos, no sé cómo dos buenos tiradores, y tan voluminosos, no han podido acertarse entre sí a 10 pasos...".




COMISIONADO PARA LAS NACIONES INDIAS


Con el comienzo de la Guerra Civil estadounidense, la Confederación prestó mucha más atención a las Naciones Indias que la Unión. Probablemente esto se debió a que los recursos de todo tipo con que contaba el ejército sureño eran mucho más limitados que el ejército federal. El Norte triplicaba en población al sur, contaba con un poderío industrial incomparable, y tenía una cabaña ganadera virtualmente ilimitada. Sin embargo, la Confederación tenía unos problemas de suministros serios, y quería hacer de las manadas de búfalos de las Naciones Indias su reserva particular ganadera.

Con el fin de incorporar las Naciones Indias al bando de la Confederación, Albert Pike fue nombrado Comisionado para las Naciones Indias, cargo que al ser militarizado otorgó a Pike el rango de General de Brigada. En realidad, Albert Pike se oponía a la Secesión; pero una cosa era oponerse a la Secesión y otra traicionar a su patria, de modo que se aprestó a servir a la Confederación.


Nativos americanos juran fidelidad a la Confederación en el momento de su reclutamiento.


Albert Pike contaba con una grandísima reputación entre los indios, reputación que iba a explotar en favor de la Confederación. Con este fin Albert Pike se adentró en las Naciones Indias con un exuberante cortejo que hubiese sido más propio de un rey que de un comisionado. Para ayudarle en sus negociaciones con los indios iba acompañado por una delegación de agentes confederados entre los que se encontraba uno de sus hijos, Walter Pike. Pero aún así se hizo acompañar también de una amplia escolta de oficiales y tropa montada que realzaría su posición como auténtico embajador de la Confederación. 

Las gestiones de Pike en favor de la Confederación demostraron lo acertado de su nombramiento, aunque es obligado decir que la coexistencia cordial entre indios y blancos era un fenómeno típicamente sureño. Los yankees despreciaban profundamente a los indios, mientras que entre los sureños muchas de sus familias notables eran de raza india, y contaron con oficialidad india en su ejército.  Además, los éxitos militares iniciales de la Confederación hicieron creer a los indios que estaban pactando con el futuro vencedor de la Guerra.

Pike consiguió incorporar a los indios como reclutas, aunque quedaba estipulado que no se les llevaría a combatir fuera de sus territorios de origen; igualmente el ejército sureño tendría acceso a la cabaña de búfalos de las praderas, y los comanches se comprometían a no fustigar el flanco occidental de la entonces indefensa Texas. Esto último significaba respetar la vida de los colonos blancos en la Comanchería. No deja de ser meritorio el que los comanches respetasen los acuerdos, pues estamos ante una tribu con un grado de civilización muy inferior a cheroquis o semínolas, para la que los acuerdos a la manera del hombre blanco no tenían sentido.  En realidad, lo que los comanches harían sería cambiar su zona de saqueos: en ver de saquear el oeste de Texas, saquearían el estado de Kansas, en la frontera septentrional de la Comanchería, y estado leal a la Unión. Iguamente, ante la imposibilidad de conseguir alianzas con Apaches, Kiowas, Kockapoos y otras tribus, sí consiguió establecer acuerdos de neutralidad, de modo que la frontera occidental de la Confederación pudo gozar de cierta estabilidad durante toda la Guerra Civil.




Stand Watie, líder cheroqui que sirvió como General de
Brigada en el Ejército Confederado entre 1861 y 1865.


Con el grueso de las tropas en los distintos frentes, las fronteras occidentales de la Unión y la Confederación quedaron expuestas a los ataques comanches. En la foto, guerreros comanches.



LAS CABELLERAS DE PEA RIDGE


Robert McGee en 1890. De niño, en 1864, el Jefe Sioux Pequeña Tortuga le arrancó la cabellera, pero pudo sobrevivir.


El cazador de búfalos Ralph Morrison yace sin cabellera, arrancada en un encuentro con cheyenes, cerca de Fort Dodge (Kansas) en 1868.


Cuando, en el transcurso de la Guerra Civil, el General Van Dorn tomó el mando del Ejército Confederado, este ordenó a Albert Pike que agrupase a sus regimientos y se uniese al cuerpo de ejército situado más al Oeste, pues la batalla parecía ya inevitable en Pea Ridge. Pike contaba con dos regimientos de caballería cheroqui, junto con otro regimento de caballería conjunta choctaw y chickasaw, y un cuarto regimiento de infantería muscogui (creek). Sin embargo, esta orden infringía los acuerdos firmados entre la Confederación y las Naciones Indias, que estipulaban que en ningún momento las tropas indias serían llevadas fuera. No obstante, aunque algunos indios rehusaron salir de su territorio, el grueso de los regimientos sí partió hacia Pea Ridge.

Albert Pike fue puesto al mando de esos regimientos apenas unos pocos días antes de la batalla, debido a la inesperada muerte de los Generales McCulloch y McIntosh. Pike consideraba que sus tropas indias no estaban adecuadamente adiestradas ni armadas; de hecho había en la caballería muchos más ponys que caballos. Pero los acontecimientos no le dieron opción. Pea Ridge fue una derrota en toda regla para la Confederación, pero las tropas indias de Albert Pike protagonizaron un episodio anárquicamente victorioso que desembocó en tropelías.






Inicialmente, la infantería muscogui de Pike y parte de la caballería cheroqui se encontraron con la infantería de Foster, a la cual hizo retroceder. Sin embargo, el segundo regimiento cheroqui, junto con choctaws y chicasaws, se lanzó a la carga contra la batería de artillería ligera, también de Foster. La escena fue dantesca, con los soldados yankees incrédulos y paralizados al ver que algo menos de 900 soldados con uniforme confederado se les venían encima cabalgando ponys y aullando como auténticos indios. Para cuando quisieron reaccionar, los indios ya se les habían echado encima y se habían apoderado de los cañones, poniendo en fuga a los soldados de la Unión.

Entonces los soldados nativos de Pike celebraron entre gritos y alborozo su victoria, pero también cometieron una atrocidad que mancharía la reputación de Albert Pike de manera irreparable: en el paroxismo de la victoria, comenzaron a castrar a los heridos agonizantes y a arrancarles las cabelleras.

Al cabo de poco tiempo la artillería de la Unión castigó esa posición, con lo que los indios entraron en desbandada.

Cuando las tropas yankees recuperaron la posición, la noticia de las mutilaciones y cabelleras corrió como la pólvora. La prensa de Washington hablaba de 30 cabelleras arrancadas, que en Nueva York ya se habían convertido en 200. En realidad, los indios de Pike arrancaron entre 8 y 12 cabelleras. Pike dio órdenes expresas para que tales desmanes no se repitiesen, y sometió a uno de los perpetradores a consejo de guerra. El mismo Pike fue también procesado unos días después de la batalla, pero al desconocerse su paradero exacto en las Naciones Indias hubo de ser procesado in absentia, siendo encontrado inocente.


TRAS LA GUERRA CIVIL

La Batalla de Pea Ridge, en el norte de Arkansas, supuso el principio del fin para la Confederación, pues dejó Arkansas expedita para el ejército de la Unión, que pudo descender paulatinamente por el Mississippi hasta partir en dos el territorio sureño y provocar la derrota final.

Albert Pike sufrió numerosos encontronazos con el Estado Mayor que provocaron que, un año antes del final de la guerra, presentase su dimisión. En el momento de firmar el General Lee la rendición, la reputación de Pike en el Sur era más que dudosa. Sus constantes críticas al Estado Mayor sureño provocaron que se le procesase por deslealtad, de modo que fue juzgado y encarcelado temporalmente en Warren, Texas. No obstante su reputación era aún peor en el Norte, donde desde el episodio de las cabelleras de Pea Ridge no había dejado de ser considerado un criminal.

Lo mejor que se puede hacer cuando uno está mal visto en todas partes es irse a una gran ciudad e intentar pasar desapercibido. De modo que, escasas semanas tras el fin de las hostilidades, Albert Pike atravesó la frontera y se instaló en Nueva York. No obstante, tampoco pudo gozar allí de sosiego, pues la Fiscalía de la Unión abrió de oficio proceso contra todo el generalato sudista. Para evitar ser sometido nuevamente a juicio, Pike cruzó la frontera y se instaló temporalmente en Canadá.

El regreso de Albert Pike a la Unión en 1865 es bien recordado. Pasado algún tiempo, la Fiscalía retiró las denuncias de oficio para aquellos generales exentos de crímenes de guerra y cuyo único delito hubiese sido ser leales a la Confederación, de modo que Pike regresó a Estados Unidos. Pero ahora se dio la curiosa situación de que el entonces Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, era masón de alto grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y conocía perfectamente a Pike, de modo que recibió en la Casa Blanca, en Washington, a su Soberano Gran Comendador. 


Monumento a Albert Pike en Judiciary Square, Washington. Pike porta un volumen de Moral y Dogma bajo el brazo, mientras la diosa Atenea enarbola el estandarte del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.


A lo largo de dos años y medio, Albert Pike intentó volver a ejercer la abogacía tanto en Little Rock como en otras localidades de Arkansas, pero con escaso éxito, dada la pésima situación económica en que se encontraba Arkansas tras cuatro años de guerra. Además, sus clientes habituales se hallaban prácticamente arruinados: los terratenientes se encontraban en bancarrota, y se veían ahora obligados ahora a trabajar sus tierras sin esclavos. Y las Cinco Tribus, debido a sus acuerdos con la Confederación, iban a ser tratados por Washington sin mucho miramiento, de modo que tuvieron que ceder tierras y aceptar traslados sin compensación alguna.

En 1870 Pike se trasladó nuevamente a Washington, donde continuó practicando la abogacía y además editó el diario Patriot. No obstante, su situación pecuniaria fue ya endémicamente precaria, y en 1879 se vio forzado a aceptar una pensión de 1800$ anuales y una habitación en el Templo del Supremo Consejo que le fue ofrecida por el Supremo Consejo del Grado 33 para que su Soberano Gran Comendador pudiese vivir con un mínimo de dignidad. Pike residió en esa habitación hasta su muerte en 1891.

Pike murió a la edad de 82 años. Dentro de un cuadro de debilitamiento general, la causa de su muerte fue una oclusión del esófago que le impidió ingerir alimentos, lo que precipitó el desenlace final.