viernes, 14 de marzo de 2014

LA CONDENA PAPAL DE LA MASONERÍA

Creo que no hay pecado más grave a la hora de escribir sobre Masonería que salir con la retaila de datos históricos que, si bien pueden ser necesarios, no por ello dejan de ser tediosos y de naturaleza más anticuaria que didáctica. Como basta entrar en Google para acceder a toda la documentación emitida durante tres siglos por la Iglesia para condenar a la Masonería, comenzaré a tratar este tema partiendo del año 1917, momento en que la condena a la Masonería se materializa en el Código de Derecho Canónico.


Misa  católica con Masones celebrada en Pernambuco (Brasil) para celebrar el Día del Masón de 2012.

Como decíamos, a pesar de los abundantes decretos y encíclicas emitidos en contra de la Masonería durante los dos siglos anteriores, no fue hasta el Código de 1917 cuando se introdujeron los siguientes cánones referidos expresamente a los Masones:

Canon 542, que negaba a los Masones el derecho a entrar en un noviciado.

Canon 693, que negaba a los Masones el derecho a inscribirse en asociaciones de creyentes.

Canon 1240, que denegaba a los Masones el entierro católico.

Canon 1453, que negaba a los Masones el derecho a apoyo por parte de la Iglesia.

Canon 1065, que negaba a los Masones el derecho al matrimonio católico.

Canon 2334, que confirmaba la excomunión de los católicos masones promulgada por Pio IX en la encíclica Apostolicae Sedis.

Canon 2335, que confirmaba la excomunión de aquellos que se inscribiese en sectas Masónicas o similares que maquinasen contra la Iglesia o los poderes civiles legítimos. Para que este canon fuese aplicable, el sujeto debía estar inscrito en los registros de dicha asociación, que debería estar nítidamente enfocada a fines sediciosos y anticlericales.

Canon 2336, que añadía penas adicionales a los clérigos o religiosos que perteneciesen a la masonería, entre ellas la suspensión y la prohibición de impartir doctrina.



TRAS EL CONCILIO VATICANO II


Sesión del Concilio Vaticano II


A partir de la celebración del Concilio Vaticano II, un incipiente diálogo entre Masones y católicos hizo que la situación comenzara a cambiar. 

El Concilio Vaticano II planteó también en el seno de la Iglesia una nueva actitud hacia los Masones. Aunque no emitió ningún documento específico, planteó la posibilidad de dialogar con asociaciones que anteriormente habían sido consideradas como antagonistas. Algunos Episcopados (Francia, Países Escandinavos, Inglaterra, Brasil o Estados Unidos) empezaron a revisar la actitud ante la Masonería; por un lado, analizando desde una perspectiva histórica los motivos que llevaron a la Iglesia a adoptar su actitud condenatoria; y, por otro, cuestionando que pudiera entenderse a la masonería como un solo bloque, sin tener en cuenta la escisión entre Masonería regular, ortodoxa y tradicional, religiosa y prioritariamente apolítica, e irregular, de sesgo político y anticlerical.

Debido a esta nueva actitud, diversos grupos de Obispos comenzaron a consideran la prohibición de entrar en Masonería teniendo en cuenta el carácter de cada Logia en concreto. Los primeros que lo llevaron a cabo fueron los Obispos escandinavos, lo que no deja de tener su lógica si tenemos en cuenta que para ser miembro de la Gran Logia de Suecia es preciso ser cristiano. En 1966 los Obispos católicos suecos determinaron que cada Obispo podía decidir si una u otra Logia era compatible con la pertenencia a la Iglesia Católica Romana. Esto también sucedió en Inglaterra y Gales, y la Conferencia Episcopal francesa sostuvo discusiones con el Gran Maestro de Italia acerca de la compatibilidad de la Masonería y el catolicismo.

Esto llevó a un punto muy significativo en las relaciones entre católicos y masones. En marzo de 1969, una comisión compuesta por tres católicos y nueve masones plantearon en Innsbruck sus preocupaciones mutuas, reunión que tuvo lugar con la presencia del Secretario para No Creyentes de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Este comité emitió en 1970 la Declaración Lichtenau, que establecía que, de forma contraria a la postura oficial de la Iglesia, los Masones no era una amenaza para ella. El documento recomendaba igualmente que las penas canónicas fuesen abolidas, y recomendando un mayor diálogo entre católicos y masones.

Un significativo párrafo de la Declaración Lichtenau reza:

Somos de la opinión que las bulas papales referidas a los Masones únicamente tienen ya interés histórico, no siendo relevantes hoy en día. Somos de la misma opinión en lo referente a las penas eclesiásticas dado que, a la luz de lo que ha sido expresado, no pueden ser justificadas por una Iglesia que sigue el mandamiento de Dios de enseñar el amor fraternal.




JOHN KROL


Cardenal  John Krol (1910 - 1996)


John Krol había sido profesor de Derecho Canónico en el seminario, y ofrecía una doble faceta. En lo concerniente a la doctrina de la Iglesia era un auténtico purista, al punto de que se oponía a muchos de los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II, entre otros a las nuevas normas que suavizaban el matrimonio eclesial entre católicos y no católicos y la modernización del gobierno interno de la Iglesia. En lo social, sin embargo, era mucho más avanzado. Era firme defensor de los programas humanitarios, de las clases más desfavorecidas que vivían en los suburbios, y era un pacifista declarado. Se oponía radicalmente al aborto y a la carrera armamentística. John Krol jugó un papel clave en el asunto de la Masonería porque desde 1971 a 1974 presidió la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. 

Krol era hijo de inmigrantes polacos, y fue creado Cardenal en el mismo Consistorio en el que Karol Wojtyla fue elevado a la condición de Arzobispo de Cracovia. Tanto uno como otro fueron Cardenales electores en el Cónclave en que Wojtyla fue elegido Papa, y Juan Pablo II lo tuvo como uno de sus más íntimos confidentes.

John Krol era perfectamente consciente de que numerosos fieles católicos estadounidenses eran masones. En Europa o en algunos países hispanoamericanos podía haber una Masonería que fuese activamente hostil a la Iglesia, como es el caso de Méjico. Pero esto no era el caso de Estados Unidos, donde se practica el modelo de Masonería yorkino, y Krol no veía ese tipo de Masonería necesariamente incompatible con el catolicismo.

En 1974, John Krol escribió una carta al entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el croata Franjo Seper, en la que exponía la situación. Muchos de sus feligreses afirmaban abiertamente que no había incompatibilidad entre ser masón y católico. Era preciso tener una opinión oficial a la que poder atenerse. Y por primera vez la respuesta del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe afirmaba nítidamente que la consideración mala o indiferente de ser Masón dependía del modelo de Masonería practicado:

La Santa Congregación para la Doctrina de la Fe establece que el canon 2335 ya no impide a los católicos ser miembros de asociaciones masónicas, siendo que un católico que se una a la Masonería queda únicamente excomulgado si la política y acciones de la Masonería en su área resultasen hostiles hacia la Iglesia.
Franjo Seper

Franjo Seper



LA CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA SE REÚNE CON LOS MASONES

La declaración de Franjo Seper provocó que muchos católicos, mayoritariamente del entorno anglosajón, ingresasen en Logias masónicas, de modo que Pablo VI promovió que se analizase la cuestión de la Masonería con detalle con el fin de ofrecer un pronunciamiento definitivo sobre el tema. Los contactos con la Masonería y el estudio sobre la misma fueron encomendados a la Conferencia Episcopal de Alemania.



Sede de la Gran Logia de Berlín (Vereignigten Grosslogen von Deutschland)


Entre 1974 y 1980 se mantuvieron numerosas reuniones con miembros designados por las Grandes Logias Unidas de Alemania (Vereinigten Grosslogen von Deutschland). La conclusión final a la que llegó la Conferencia Episcopal Alemana era que catolicismo y Masonería eran incompatibles por las siguientes razones:

1) La Masonería reconoce distintas verdades reveladas, mientras que para el católico únicamente puede ser considerada como tal la doctrina cristiana.

2) La noción de relatividad de la Verdad, que para el católico debe ser objetiva.

3) El concepto de religión de la Masonería consiste en una unificación de las distintas creencias que buscan lo absoluto, considerando a la doctrina cristiana como una más del conjunto.

4) La noción deísta del G.A.D.U., pues el cristianismo necesita de la creencia en un Dios personal.

5) El concepto deísta del G.A.D.U., que excluye la posibilidad de que Dios se revele a Sí Mismo.

6) La Masonería promueve la tolerancia con la distintas ideas y credos, lo que no es compatible con el concepto de verdad objetiva.
El Cardenal John O'Connor junto a masones.

7) Los rituales masónicos tienen carácter sacramental, lo que indica que el Candidato experimenta una transformación real.

8) La Masonería ofrece un método de perfección que excluye a Cristo.

Hago un inciso para considerar los puntos 7 y 8, porque por primera vez la doctrina eclesial hace referencia a la existencia de la Iniciación al referirse a la Masonería. 

9) La Masonería exige una lealtad que pone en peligro la auténtica observancia de los principios católicos.

10) Existen Logias de ateos y creyentes, pero incluso las que son de creyentes procuran adaptar los principios cristianos al molde creado por la Masonería, lo que es inaceptable.

11) Incluso las Logias filocatólicas promulgan unas verdades que no son compatibles con la doctrina católica.

12) Protestantismo.

Habida cuenta de este documento, en 1981, poco antes de su muerte, Franjo Seper hubo de emitir el siguiente comunicado, en dirección opuesta a lo manifestado en 1974:

Muchos obispos han interrogado a esta Congregación sobre la obligación y el sentido del Canon 2335 del Código de Derecho Canónico que prohíbe a los católicos, bajo pena de excomunión, formar parte de la Francmasonería o de otras asociaciones del mismo género.

Durante el largo examen que se ha hecho sobre esta cuestión, la Santa Sede ha consultado frecuentemente con las Conferencias Episcopales particularmente interesadas por este problema a fin de conocer mejor la naturaleza y la actividad de estas asociaciones, así como la opinión de los obispos.

Sin embargo, la gran diferencia de respuestas que reflejan las diversas situaciones de cada país, no ha permitido a la Santa Sede cambiar la legislación general hasta ahora en vigor (excomunión). Esto permanece, pues, vigente hasta que sea publicado por la comisión competente el nuevo Código de Derecho Canónico.

Franjo Seper



JOSEPH RATZINGER


Joseph Ratzinger con Jürgen Habermas, el día que participaron en el debate sobre Dialéctica de la Secularización, el 19 de enero de 2004, en la Televisión de Baviera.

A pesar del comunicado de Franjo Seper, la curia tenía claro que la Masonería quedaría excluida del Código de Derecho Canónico. Ese mismo año, en 1981, la Comisión Preparatoria del nuevo Código de Derecho Canónico había votado este tema, y de los 59 componentes de la Congregación Plenaria únicamente 13 habían votado a favor de las tesis condenatorias alemanas. Entre los que se habían manifestado más nítidamente a favor de la Masonería se encontraba el Cardenal austríaco Franz Köning, Arzobispo de Viena, el cual se había negado a firmar las conclusiones de la Conferencia Episcopal de Alemania.

A finales de 1981 falleció Franjo Seper, y Joseph Ratzinger fue nombrado nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. A comienzos de 1982, John Krol aprovechó una visita a Roma para tratar el tema de la Masonería con él, pues Krol consideraba que el tema de la Masonería se había cerrado en falso. En esta visita le acompañaría el Arzobispo de Estocolmo, el estadounidense John Taylor, el cual se encontraba con un problema semejante (como hemos dicho, la Gran Logia de Suecia exige a sus miembros ser cristianos para ser admitidos como miembros). 

En su reunión con Krol y Taylor, Ratzinger les expresó que su mayor preocupación acerca de la relajación de las normas respecto a la Masonería era la posibilidad de dar pie a sincretismos. Si hay algo que la Iglesia mima es su ritual, con el que no tolera alegrías creativas, al punto que la alteración voluntaria del ritual es causa de excomunión. Y evidentemente Ratzinger no tenía interés ninguno en que los Masones pensasen que podía celebrar ceremonias sincréticas, por no hablar de misas en la que creyesen que podían introducir modificaciones rituales. Al final de la reunión estaba claro que la Masonería desaparecería del Derecho Canónico, pero el Prefecto les dejó a Krol y Taylor una consigna nítida: nada de sincretismos.


Cuando el 25 de enero de 1983 se publicó el nuevo Código de Derecho Canónico, la Masonería había desaparecido por completo de los cánones. 



No existe documentación que nos permita conocer la intrahistoria de lo que aconteció a partir de este momento, pero la reacción que hubo desde dentro de la propia Iglesia acabó con ese caminar por el filo de la cuchilla de la indefinición respecto a la Masonería. El 23 de noviembre del mismo año 1983, Joseph Ratzinger firmaba la Declaratio de associationibus massonicis emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que establecía las siguientes afirmaciones:

1) La posición de la Iglesia en lo concerniente a los Francmasones no ha cambiado.

2) La pertenencia de los católicos a las Logias masónicas sigue estando prohibida, dado que los principios masónicos con todavía contrarios a las enseñanzas de la Iglesia.

3) Los católicos que pertenezcan a asociaciones masónicas están en pecado grave, no pudiendo recibir la Comunión.

4) La razón por la que el nuevo Código no hacía mención expresa a los Masones es únicamente debido a los principios que han guiado la revisión de los cánones.

5) Los ordinarios locales (Obispos) no gozan de la prerrogativa de determinar qué Logias masónicas operan contra los intereses de la Iglesia y cuáles son neutrales o incluso favorables a sus intereses.



LA HISTORIA TERMINA EN ESTADOS UNIDOS

La última declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe seguía sin convencer a la Conferencia Nacional de Obispos de Estados Unidos. Pero en vez de protestar contra ella, encargó su propio estudio acerca de la compatibilidad entre catolicismo y Masonería a su Comité de Prácticas e Investigación Pastoral. Sin embargo, el comité llegó a unas conclusiones muy similares a las que había llegado la Conferencia Episcopal de Alemania, estableciendo que
incluso aunque haya organizaciones masónicas concretas que no conspiren contra la fe, seguiría siendo un error integrarse en ellas, dado que sus principios básicos son irreconciliables con los de la fe católica.

Y con esto se dejó estar el tema. 



La primera anécdota que pone el colofón a esta historia la protagonizó en el año 2000 Thomas Anslow, Vicario Judicial de la Archidiócesis de Los Ángeles. El Secretario Ejecutivo de la Oficina de Servicios Masónicos de Los Ángeles le escribió preguntándole si un católico podía, según la Iglesia, entrar en una Logia masónica. El Vicario le respondió: "al menos en lo referente a católicos estadounidenses, la respuesta es probablemente que sí". Año y medio más tarde hubo de retractarse públicamente, afirmando que su "análisis había sido erróneo".

La segunda anécdota la protagonizó el sacerdote de 85 años Rosario Francesco Esposito, que declaró ser Masón pese a que en el pasado la Iglesia le había encargado que enseñase la doctrina de la Iglesia respecto a la Masonería.


Rosario Francesco Esposito


Misa de Acción de Gracias tras la Instalación del Gran Maestro de Ghana, celebrada por el Obispo anglicano de Accra, el 11 de Mayo de 2013.


miércoles, 5 de marzo de 2014

LOS GRADOS COLATERALES DEL RITO DE EMULACIÓN



La formación de Grados colaterales es una característica muy marcada de la tradición masónica antigua, en cuyo seno se fueron creando distintas ceremonias con el fin de profundizar en las enseñanzas de la Iniciación, ceremonias que fueron con el tiempo concretándose en distintos Grados. Entre los Grados empleados para elaborar el contenido de la Iniciación destacan la Marca y los Templarios, mientras que posteriormente aparecerán Grados que acogerán a otras perspectivas iniciáticas (como la Real Orden de Escocia, o las distintas Órdenes Rosacruces), otros que recuperan aspectos fundamentales de la tradición masónica (Nautas del Arca Real), que inciden en aspectos morales (Orden del Monitor Secreto), o que intentan mantener vivos ciertos aspectos de la tradición operativa (Los Operativos). Algunos de los cuerpos masónicos que existen hoy en día son fruto de la fusión de distintos otros creados en su momento por separado, siendo este el caso de los Grados Masónicos Aliados. A lo largo de la historia de la Masonería han sido creados un sinnúmero de Grados, siendo por lo general complicado saber con exactitud dónde germinaron la mayor parte de ellos. También se han llegado a crear –principalmente en Estados Unidos– incluso los denominados Grados lúdicos, con fines particulares como amenizar la espera de las esposas mientras sus maridos se hallan en Tenida, o recaudar fondos para caridad. La creación de Grados y Órdenes ha sido incesante, pero se ha producido una especie de selección natural que ha hecho que únicamente aquellos con más interés prosperasen, mientras que la mayoría han caído en el olvido. En cualquier caso no debemos olvidar que el Arco Real no es un Grado colateral, sino el núcleo generador y corazón de la Masonería, y por ello queda excluido de la relación de Grados que trataremos ahora.




Retrotrayéndonos a las primeras etapas de la Masonería, la creación de Grados que profundizasen en las enseñanzas de la Iniciación fue una característica del entorno de los Antiguos, mientras que los Modernos nunca tuvieron Grados más allá de los tres de Aprendiz, Compañero y Maestro, excepción hecha del Arco Real, que hubieron de aceptar finalmente y a regañadientes. De hecho, a pesar de la claudicación que supuso la Unión de 1813, la presencia moderna que quedó en la Masonería inglesa provocó que los Grados y Órdenes colaterales tardasen mucho tiempo en implantarse en Inglaterra. Las tres décadas que transcurren bajo la Gran Maestría del Duque de Sussex inmediatamente tras la Unión suponen una congelación en lo referente a enseñanzas colaterales. Basta con ver las fechas de formación de los distintos cónclaves para percatarse de lo tarde que se instituyen en Inglaterra cuerpos que en Escocia o Irlanda llevaban funcionando desde etapas muy tempranas. Las enseñanzas de la Marca comienzan a trabajarse en Escocia hacia 1740; sin embargo, la Gran Logia de Marca de Inglaterra no se formará hasta 1856. El Rosacrucismo se había incorporado a la Masonería en Escocia en el primer cuarto del Siglo XVIII, al punto de que en 1741 ya están documentadas en la misma ciudad de Londres distintas Logias de la Real Orden de Escocia. Sin embargo, el Capítulo Rosacruz (o Supremo Consejo del Grado 33 del Rito Antiguo y Aceptado –obsérvese que eliminaron la palabra «Escocés»–), data de 1845. Algo semejante sucede con la Orden Templaria, que en Irlanda forma parte de su Arco Real desde el mismo comienzo, mientras que en Inglaterra se verá retrasada hasta mediados del Siglo XIX. Muchos de los Grados colaterales actuales datan de finales del Siglo XIX o del Siglo XX.



Thomas Dunckerley

Antes de pasar a comentar los distintos Grados colaterales es preciso hacer mención a un personaje muy interesante: Thomas Dunckerley. Hijo ilegítimo de Jorge III, Thomas Dunckerley nació en 1724, y sirvió en la Marina Real entre 1744 y 1764. A los 30 años fue iniciado en la Logia de los Tres Atunes nº 31, y en 1758 la Gran Logia de Inglaterra (Modernos) le otorgó una Comisión Itinerante con el fin de que supervisase la Masonería allá donde fuese. Su obra más notoria fue crear la Provincia Masónica de Canadá, bajo los auspicios de la Gran Logia de Inglaterra, lo que le creó una gran reputación en la metrópolis. Pero a lo largo de sus múltiples viajes y de su contacto con los Antiguos, Dunckerley se percató del gran menoscabo que suponía para la Masonería Moderna la ausencia de Grados colaterales, y se propuso remediar esto en la medida de sus posibilidades.



Aunque Dunckerley trabajase bajo patente moderna, en lo concerniente a aspectos rituales tenía debilidad por la Masonería Antigua. El concepto de reconocimiento entre Obediencias no existió hasta 1762, y si bien los Masones pertenecientes a la oficialidad de la Marina Real eran más bien de extracción moderna, la Infantería de Marina embarcada solía trabajar con patente irlandesa o yorquina, de modo que Dunckerley asistió habitualmente a Tenidas organizadas por los marines, adquiriendo así un buen conocimiento de los Grados colaterales antiguos. Igualmente conoció los pormenores de la Masonería yorquina, llegando al convencimiento de que si la Masonería Moderna no se aproximaba a tales parámetros acabaría necesariamente menguando.

Fue Thomas Dunckerley el artífice del Arco Real de los Modernos en 1766, del mismo modo que llegó a conferir el Grado de la Marca entre los Modernos en 1769. En 1791 constituyó el Gran Cónclave de Caballeros Templarios de Inglaterra. Pero estaba yendo demasiado lejos en un contexto masónico que no era el propicio para este tipo de Masonería, de modo que la Marca no consiguió prosperar y, tras su muerte, el Templarismo Masónico cayó en desuso entre los Modernos, de manera que el Gran Cónclave de Caballeros Templarios de Inglaterra quedó en 1791 bajo jurisdicción del Duque de Kent y la Gran Logia de los Antiguos. No fue hasta la muerte del Duque de Sussex en 1843 cuando la Orden Templaria pudo volver a ganar terreno en el seno de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Thomas Dunckerley trazó igualmente las líneas generales de otros Grados que en su momento y lugar resultaron inviables, tales como los Caballeros de Malta o la Cruz Roja de Constantino. E igualmente perfiló un Grado que tampoco pudo consolidarse, pero que fue aprovechado casi un siglo más tarde para crear una Orden de muchísimo éxito: los Nautas del Arca Real. Siendo Dunckerley marino, había concebido la idea de crear una especie de Orden caballeresca para la Marina, de modo que comenzó a diseñar un Grado que giraría en torno a la figura de Noé. Esto tenía la ventaja añadida de que recuperaba la tradición noaquita para la Masonería. Pero, al igual que la mayoría de sus demás propuestas, hubo de quedar en sueños hasta la segunda mitad del Siglo XIX.





La Marca



En términos cinematográficos podríamos considerar a la Marca como la precuela del Arco Real. Todo el ritual de la Marca gira en torno a esa misteriosa piedra clave que no tiene marca de cantero, cuyo origen se desconoce, pero que resulta imprescindible para construir el Arco Real. Junto con otras enseñanzas de índole moral, el ritual de la Marca nos muestra de forma dramatizada la dificultad de reconocer el camino que lleva al Centro y la posibilidad de extraviarse, pudiendo también reconocer finalmente cuál es el objeto de nuestra experiencia masónica. Igualmente se otorga una marca de cantero a todo aquel que es iniciado en este Grado.


Anverso y reverso de una moneda entregada como pago al obrero en el ritual de La Marca.




El Grado de la Marca comenzó a trabajarse inicialmente como dos Grados separados: Masón de Marca y Maestro de Marca. El Grado de Masón de Marca se confería a Compañeros Masones, siendo este el momento en que se concedía la marca de cantero, mientras que el de Maestro de Marca quedaba reservado a Maestros. Aunque los primeros indicios documentales datan de 1599, el actual ritual es muy distinto, y obviamente mucho más extenso y elaborado. Estamos ante un Grado de creación escocesa, dado que se impulsó en buena parte para suavizar las reticencias de los Masones operativos escoceses ante la introducción del Tercer Grado hiramita.






Nautas del Arca Real


En los rituales masónicos actuales nos vamos encontrando de vez en cuando elementos que proceden de la etapa noaquita de la Orden. El más célebre es el momento en que se dan los Cinco Puntos de la Maestría, así como algunos brindis del Arco Real en la tradición norteamericana. También, en el Ritual de Emulación (versión inglesa, porque en la española se ha omitido), entre las distintas penas con que se advierte al Candidato en caso de romper el secreto, figura una sumamente peculiar que data de esta etapa: «o el castigo no menos efectivo de ser atado a ras de agua, donde la marea sube y baja dos veces al día».


Miembros de una Logia de Nautas del Arca Real


La Orden de Nautas del Arca Real fue originalmente perfilada por Thomas Dunckerley, al punto de que las primeras actas de asambleas de Nautas aparecen en Bath en 1790. No obstante este cuerpo colateral desapareció, y no fue hasta 1816 cuando el John F. Dorrington dio un nuevo impulso al Grado de Nautas. No obstante, el Grado queda configurado como hoy en día hacia 1872, cuando se crea el Consejo del Gran Maestro de Nautas del Arca Real. Actualmente cuenta con unas 900 Logias dispersas por todo el orbe.


Las enseñanzas del Grado destacan la importancia de la fuerza de la familia, así como la necesidad de que cada miembro de la sociedad desempeñe su papel en beneficio de todos. Durante la ceremonia se plantean analogías entre los peligros de la inundación y los peligros de la vida, el papel de la Fe como ancla de nuestra existencia, y los esfuerzos que debemos hacer para alcanzar el Arca, que es el remanso de paz, del mismo modo que Noé y su familia hubieron de hacer durante el Diluvio.



Caballeros Templarios


Lo que en Masonería denominamos Orden Templaria es en realidad una reunificación de distintas Órdenes de Caballería cristiana que se ha ubicado entre la pléyade de Grados que profundizan en el contenido del Arco Real. Es de justicia decir que, a pesar de la imponente parafernalia templaria de estos Preceptorios, seguramente resulte mucho más próximo a los auténticos templarios lo que hoy en día denominamos Consejo Kadosh del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, más fiel al propósito y razón de ser del Temple. En Irlanda esta Orden fue empleada desde una etapa muy temprana como una segunda parte del Arco Real, de modo que la leyenda de la construcción del Segundo Templo terminó traspasándose al Temple. En Inglaterra, sin embargo, se le dio un corte cristiano y trinitario, configurándolo en tres Grados que giran en torno a la resurrección mística. El primero de los tres Grados que se trabajan en esta Orden es el de Caballero Templario, en el que se narra la peripecia de los Caballeros a los que Balduino II permitió instalarse  en las ruinas del Templo de Jerusalén. El segundo Grado es el Pase Mediterráneo, que extrae sus enseñanzas de las tribulaciones del San Pablo durante su viaje a Roma. Y el Tercer Grado es el de Caballero de Malta, que emplea como soporte legendario los sucesos que acontecieron a los Caballeros de Malta desde que abandonaron Jerusalén hasta llegar a Malta.


Regalía de Caballero Templario.




Cruz Roja de Constantino


La Orden de la Cruz Roja de Constantino intenta estudiar el Arco Real desde una perspectiva cristiana y trinitaria, y por ello su simbolismo es aún más nítidamente cristiano que en el caso de la Orden del Temple. Hay documentación que demuestra que la Orden estaba ya diseñada hacia 1825, pero no fue hasta 1865 cuando se constituye su Gran Cónclave. Consta de tres Grados. El primero es la Cruz Roja de Constantino, que versa en torno a la conocida leyenda según la cual Constantino, en la noche previa a la batalla de Puente Mulvio, escuchó en sueños una voz que le decía que si quería ganar la batalla contra Majencio tenía que cambiar su estandarte por el lábaro, es decir, el signo de Cristo.

A continuación hay dos Grados que se suele conferir simultáneamente: Caballero del Santo Sepulcro, cuyo contenido se centra en los tres días que transcurrieron entre la muerte de Jesucristo en la Cruz y su Resurrección, y Caballero de San Juan Evangelista, basada en una tradición referente a los descubrimientos realizados en las ruinas del Templo.



Regalía de la Cruz Roja de Constantino



Real Orden de Escocia



Si bien su nombre parece restringirla al territorio de Escocia, la Real Orden de Escocia gobierna 85 Grandes Logias Provinciales distribuidas por todo el mundo. Existe documentación de Logias de la Real Orden de Escocia que trabajaban en Londres ya en 1741, lo que nos hace suponer que debió ser creada algunos años antes. La particularidad principal de esta Orden es que resulta una fotografía aproximada de cómo era la Masonería en su primera etapa especulativa, una especie de arcaísmo ritual que ha pervivido hasta hoy en día.


Tal y como corresponde a su época, la Real Orden de Escocia ofrece una fuerte influencia de la doctrina iniciática más importante del momento, el Rosacrucismo, del mismo modo que mantiene un curioso anacronismo, pues sigue considerando al Rey de Escocia como Gran Maestro hereditario de la Orden. Por esta razón en todas las Asambleas Provinciales, así como en la Gran Asamblea, siempre se deja un sitial vacante para el Rey de Escocia.


Regalía de la Real Orden de Escocia.

La Real Orden de Escocia controla dos grados. En el primer Grado, denominado Heredom de Kilwinning, se lleva a cabo un examen moral del Candidato, que es enviado a la búsqueda de la Palabra Perdida una vez que se ha demostrado su idoneidad. El ritual está glosado en unos versos de lenguaje antiguo y difícil. Se recita a la manera de las Lecturas de comienzos del Siglo XVIII, consistiendo en un intercambio de preguntas y respuestas entre el Maestro y los asistentes.



El segundo Grado, Caballero de la Rosa Cruz, fue supuestamente instituido por el Rey Robert the Bruce tras la batalla de Bannockburn, con el fin de honrar a los Templarios y Masones que le habían ayudado en el transcurso de la batalla. En él se emplean textos del Antiguo y Nuevo Testamentos para dar soporte a las enseñanzas rosacruces referentes a la vida y muerte del Salvador.



Reales y Selectos Maestros


Regalía del Grado de Reales y Selectos Maestros


Los cuatro Grados que controla este cuerpo son denominados con frecuencia Grados Crípticos, aunque esto no es totalmente correcto, dado que únicamente dos de los cuatro hacen referencia a la cripta (o bóveda) del Primer Templo donde se hallan escondidos los Secretos del Maestro Masón. Los Grados son los siguientes:

Maestro Selecto. Este Grado transcurre en el interior de la cripta que se encuentra bajo el Primer Templo, y narra la historia de un obrero empleado por el Rey Salomón que penetra accidental e indebidamente en la cripta, donde se encuentra con tres Grandes Maestros.

Real Maestro. Este Grado se ubica en el tiempo justo antes de la Consagración del Templo. Tras hacer referencia a las Moradas del Señor, el ritual se adentra en la petición de un Compañero que pregunta ansioso a Hiram Abiff cuándo podrá recibir la Palabra de Maestro Masón. La Lectura acerca de la muerte que se pronuncia a continuación es de las más cautivadoras de la Masonería. Finalmente se muestra cómo la Palabra fue depositada en la bóveda subterránea del Templo.

Muy Excelente Maestro. Este Grado narra el final de la Consagración del Templo, así como la instalación del Arca de la Alianza en su interior.


Super-Excelente Maestro. Este Grado narra la historia del Templo hasta su destrucción, así como el sitio de Jerusalén llevado a cabo por Nabucodonosor, que desemboca en la rebelión del Rey Zedequías, momento en que se pierde la Palabra.


Grados Masónicos Aliados

Los Grados Masónicos Aliados son una refundición de distintos Grados que se estuvieron trabajando por separado durante el Siglo XIX, y que se fueron agrupando de distintas maneras hasta que, en 1931, el Gran Consejo de los Grados Masónicos Aliados quedó facultado para conferir los siguientes cinco:


San Lorenzo Mártir. Este es el Grado en el que se trabaja habitualmente, y tiene un origen sumamente curioso. En él no hay simbolismo propiamente masónico, y para enseñar la virtud de la Fortaleza recurre al martirio de San Lorenzo. La peculiaridad de su origen consiste es que se trata de un vestigio de la última etapa de la Masonería operativa, siendo esta una ceremonia que se confería a los Masones operativos para diferenciarlos de los meramente especulativos. El Grado fue creado a finales del Siglo XVIII en el área de Liverpool.


Caballero de Constantinopla. aunque se sabe que este Grado estaba siendo trabajado en Estados Unidos en 1831, sus orígenes realmente se desconocen, pero sí se tiene certeza de que era un auténtico Grado colateral en el sentido puro del término, pues se confería personalmente de Caballero a Caballero. Su contenido intenta conectar a Constantino con la Masonería, aparte de unas enseñanzas acerca de la equidad, humildad y justicia.


Gran Retejador de Salomón. Inicialmente este Grado fue denominado Maestro Selecto de los Veintisiete, y es muy semejante al Grado de Maestro Selecto, que narra la intrusión de un obrero en el interior de la bóveda subterránea del Templo, donde se hallan los Secretos del Maestro Masón. Se trata de un Grado de creación relativamente reciente, que entra bajo jurisdicción de los Grados Masónicos Aliados en 1893.


Cruz Roja de Babilonia. Este Grado es realmente antiguo, y tiene su origen en los distintos experimentos que se llevaron a cabo en el contexto irlandés y yorquino para configurar el Arco Real. La base textual gira en torno a la construcción del Segundo Templo, pero el núcleo del Grado es una curiosa ceremonia de Paso por el Puente, plena de simbolismo. El Grado se completa con Lecturas sobre el Libro de Esdras. En Escocia este Grado es denominado Pase Babilónico.

Gran Sumo Sacerdote. Este Grado solo se confería inicialmente a Primeros Principales Instalados del Arco Real, y entra bajo jurisdicción de los Grados Masónicos Aliados en 1879, consistiendo en una consagración del Candidato que toma como soporte ritual la Bendición de Abraham y la Consagración de Aarón.


Joyas de los Grados Masónicos Aliados



Orden del Monitor Secreto

La Orden del Monitor Secreto o Hermandad de David y Jonatán formó originalmente parte de los Grados Masónicos Aliados, pero en 1931 se conformó como un cuerpo autónomo dada su popularidad. Este Grado es originario de Holanda, desde donde pasó a Estados Unidos para a su vez regresar a Inglaterra tras la Guerra de Secesión. La Orden del Monitor Secreto tiene un tema central muy definido: la amistad.

El Grado del Monitor Secreto, que es en el que se trabaja habitualmente, narra la amistad que existió entre David y Jonatán, y muestra cómo ayudar a un Hermano que va a causarse daño a sí mismo, impartiendo una bella enseñanza sobre el amor fraterno y la fidelidad.

En el segundo Grado, que es el de Príncipe, se narra la manera en que Saúl defendió la vida de David, incluyendo además una interesante leyenda que explica cómo se consiguieron torcer las intenciones del envidioso Rey.

El tercer Grado rara vez se confiere, y es el de Gobernante Supremo. Pretende establecer la Orden del Monitor Secreto como heredera de la corona de David, y su contenido trata acerca de las particularidades de su Cónclave.


Ceremonia de la Orden del Monitor Secreto



Los Operativos

La Venerable Sociedad de Francmasones, Masones Rústicos, Amuralladores, Pizarreros, Pavimentadores, Yeseros y Albañiles fue constituida en 1913 con el fin de conmemorar el pasado operativo de la Masonería. El vocabulario de esta Orden es particularmente arcaico, y transmite también muchas enseñanzas de carácter meramente operativo, que tienen su origen en las primeras etapas de la Masonería. La Orden está estructurada en torno a siete Grados:

Aprendiz Contratado. El Candidato declara que es un hombre libre, paga su cuota de ingreso y toma su Obligación sobre la Piedra Bruta. Tras pasar un examen de habilidad profesional está apto para liberarse de sus Lazos de Aprendiz.

Compañero. El Candidato es liberado de sus Lazos de Aprendiz y se le enseña a dejar los sillares pulidos y bien acabados.

Tallador y Masón de Marca. Este Grado es muy semejante, en lo tocante a cuestiones operativas, al de Masón de Marca que se confiere en la Marca.

Colocador y Constructor. Es un Grado parecido al de Maestro de Marca, representando el crecimiento personal del Candidato como el de una piedra viva.

Intendente, Sobrestante, Superintendente y Vigilante. En este Grado se convierte al Candidato en Sobrestante, y se le otorga una «marca de supervisor».

Pasado Maestro. Este Grado no debe confundirse con su homónimo especulativo. En este caso se trata de una especialización específicamente operativa.

Maestro Masón. Igualmente tampoco tiene que ver con su homónimo especulativo. Se trata de un Grado conferido a los administradores de la Orden o bien de manera honorífica, girando su contenido simbólico en torno al triángulo rectángulo, el teorema de Pitágoras, y cómo el poder de Dios se manifiesta en él.


Sacerdote Caballero Templario del Santo Arco Real


El Colegio de Sacerdotes Caballeros Templarios del Santo Arco Real tiene potestad para conferir más de treinta Grados distintos, la mayor parte de los cuales se confieren meramente por comunicación y no por iniciación. La ceremonia principal consiste en una lectura de textos del Antiguo y Nuevo Testamentos, tras lo cual el Candidato es llevado a siete pilares, junto a los cuales hay sendos Oficiales del Pilar. Cada pilar contiene uno de los atributos del Cordero de Dios, que abren los siete sellos para revelar finalmente los Espíritus de Dios.





Rito Antiguo y Aceptado




A pesar de la ausencia de la palabra "Escocés" en su denominación, este cuerpo no es otro que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, con sus 33 Grados pero ciertas diferencias. 

Por una parte se exige profesar la fe trinitaria para poder ingresar en el RAA.

Los Grados conferidos por Iniciación son también distintos a los otorgados en el continente, pues se confieren únicamente los Grados 18, 30, 31, 32 y 33.