sábado, 23 de agosto de 2014

IRLANDA, O LA ANTIGÜEDAD MASÓNICA.


Capítulo de Arco Real irlandés. Obsérvese el peculiar diseño de los Collares irlandeses y la costumbre de portar los Mandiles por dentro de la chaqueta, a la manera antigua.



A pesar de la gran labor de investigación masónica llevada a cabo durante el Siglo XX, es preciso decir que se ha incurrido de manera constante en un error que puede calificarse también de voluntario: los historiadores masónicos ingleses se mostraron enormemente reacios a aceptar que, en la fragua de la Masonería, Irlanda tuvo un papel tan decisivo (de hecho bastante más) que el que se intentó atribuir a Inglaterra, cuyo modelo de Masonería andersoniano fue finalmente desplazado por la Masonería irlandesa. Actualmente, conforme pasan los años e Inglaterra deja de considerarse el centro de la civilización para pasar a considerarse una pieza más dentro del puzzle mundial, los historiadores ingleses están comenzando a reconocer a Irlanda el papel decisivo que tuvo en la configuración de la Masonería anglosajona.


Modelo de Mandil escocés.
Aunque la Masonería como Orden Iniciática germinó en Escocia, la realidad es que en 1700 Escocia era la nación independiente más pobre de Europa. En ese momento su población apenas alcanzaba el millón de habitantes, y en 1750 ascendía únicamente a 1.260.000 almas. Si además descontamos los escoceses embarcados en las distintas peripecias coloniales y los alistados en el ejército británico, nos percatamos de que la población que habitaba realmente en Escocia era verdaderamente reducida.

Irlanda y Escocia son dos mundos muy permeables entre sí, mucho más que Inglaterra y Escocia. De hecho, como indican algunos indicios de Irlanda del Norte, el desarrollo de la Masonería norirlandesa probablemente fuese de la mano de Escocia desde fecha muy temprana. En la etapa moderna, y aunque Irlanda desarrolló sus propias peculiaridades masónicas, el sistema escocés y el irlandés de Masonería responderon siempre a una unidad de propósito común que hizo que siempre se reconociesen mutuamente.



Irlanda puso en la balanza de la Masonería el peso demográfico que Escocia no podía poner. Si bien a principios del Siglo XVIII su población era de 3.000.000 personas, experimentó un crecimiento que la situó en 8.000.000 de habitantes en el momento de comenzar la hambruna de la patata, en 1845. Obviamente la economía agraria irlandesa no tenía capacidad para sustentar a semejante población, pero resultó que a 135 millas náuticas (218 kms) al este de Dublín se encontraba el puerto de Liverpool, ciudad próspera por su comercio del algodón y los esclavos, pero también puerta de entrada a la gran conurbación industrial y cuenca carbonífera de Liverpool y Manchester, cuya mano de obra fluiría de forma incesante desde Irlanda, importando también el modelo masónico Antiguo y contribuyendo de forma decisiva a que fuese finalmente implantado en Inglaterra.

El símbolo masónico más antiguo de Irlanda, la Escuadra del Puente Baal. Esta escuadra apareció en el transcurso de unas obras en el Puente Baal en Limerick (Ulster). En ella aparece inscrito un año ("1507") y la leyenda "Me esforzaré por vivir con amor y caridad en el Nivel y por la Escuadra".


Este medallón es una reliquia masónica irlandesa que implica un apasionante anacronismo. Fue hallado en Fermanagh (Ulster), y lleva inscrita la temprana fecha de 1516, cuando la Masonería estaba compuesta únicamente por miembros operativos. Sin embargo, todo en él es simbolismo del Arco Real.





1688  El primer documento que hace referencia a la existencia de Logias especulativas en Irlanda es el Trinity Tripos.

Durante el Siglo XVII era costumbre en las universidades de Oxford, Cambridge, y Dublín que un representante de los estudiantes pronunciase (en latín) un discurso satíritico en la ceremonia de entrega de diplomas a los nuevos graduados. A este representante de los estudiantes se le denominaba "Filius Terrae", y tenía inmunidad para decir lo que quisiera. La ceremonia de graduación era denominada los Initia, y el discurso satírico recibía el nombre de Tripos.


El Filius Terrae del Trinity en 1688 era John Johnes, el cual había sido iniciado en la Logia del Trinity College de Dublín, de modo que incluyó numerosos detalles masónicos. Johnes hace mención a la existencia de miembros de distinta extracción social, a la relación de ciertos elementos rituales con los usos militares; se refiere a la Masonería especulativa como Masonería Escocesa, y bromea con uno de los presentes, Sir Warren, recordándole que debe pagar aún 5 chelines por haber sido Iniciado a la manera nueva (Freemasonized the new way). El público ante el que se leyeron los Tripos era de naturaleza universitaria, compuesto por miembros del Trinity College de Dublín y otras figuras públicas, y necesariamente debía estar familiarizado con la Masonería para que la sátira resultase efectiva.





Me permito reproducir parte de la sátira que John Jones hace del Venerable de la Logia del Trinity College, junto con otro miembro, el Hermano Cooper, porque es realmente graciosa. El relato está redactado en latín, aunque el extenso poema lo está en inglés. El "Ridley" al que se refieren es el cadáver de un reo ajusticiado días antes y que estaba en el Trinity College por motivos forenses.


Nuestro Venerable Hermano, el truhán, viéndose con tanto dinero recolectado, guardó los dineros con la intención de escapar, y cruzó la calle con una expresión más alegre de lo habitual, y mientras iba haciendo cabriolas, ¡con quién fue a encontrarse! De todos los hombres del mundo apareció el Hermano más fraternal de todos los Hermanos, Cooper. Tan pronto el leal Hermano reconoció a su Venerable, corrió a saludarle, estrechó su mano y, como es costumbre, le obsequió con el beso más pegajoso que quepa imaginar. Entonces ambos se dirigieron a la Biblioteca con el propósito de contemplar a Ridley, entre otras maravillas del lugar. Cuando el visitante (el Venerable Maestro) estudiaba con ojos escrutadores de lince y diseccionaba entre lo que el juez, el verdugo y los cirujanos habían dejado de la carroña del pobre infeliz, ¡sorpresa y sorpresa!, distinguió, no sabría decir con certeza si en sus partes más nobles o en sus partes más traseras, el Signum, o dicho en inglés sencillo, la Marca del Masón. Tan pronto como descubrió esto, ¡Santo Cielo!, su grito llenó el edificio. Una y otra vez se golpeó el pecho, se laceró sus pálidas mejillas y se rasgó las vestiduras hasta dejarlas hechas añicos. Poco después, cuando su paroxismo se hubo calmado, plasmó su pesar en los siguientes versos:


ELOGIUM RIDLEYANUM

Hermano infeliz,

¡qué desgracia se te puede comparar!
Tú, dolor y vergüenza de la sociedad, 
si hubiésemos sabido a su debido tiempo
que eras miembro de la Fraternidad, 
por fraude o por fuerza te habrías 
librado del palo de horca y del nudo corredizo, 
y ahora que quizá la vida te ha bendecido, 
pues has resultado ser un Hermano 
por ello no estarás expuesto a nuestra burla, 
cuando las chicas quieran beber cerveza en el Colegio... 
(...)





1695 es el año en que está registrada por primera vez la fundación de una Logia en Irlanda de la que se puede afirmar que nace sin relación con la Masonería operativa.

Aunque Cork cuenta con una amplia bahía en la que se hallan distintos puertos, el puerto de Youghal cuenta con una fisonomía e instalaciones fortificadas que lo hacían sumamente seguro para los navíos de guerra, de modo que la historia de Youghal durante los Siglos XVII y XVIII va ligada a la presencia de la Marina Real británica.


La Logia de Youghal fue creada en 1695 por el Mayor Congreve, y estaba ubicada en el pequeño pueblo de Youghal con el fin de acoger a los Masones pertenecientes a la oficialidad naval y marinería. No obstante es de suponer que existían en el condado bastantes más Logias de tiempo inmemorial, pues a pesar del gran prestigio de esta Logia -era costumbre que el Diputado Gran Maestro Provincial de Munster fuese siempre de la Logia de Youghal-, en el momento de otorgar las Cartas Patentes en 1733 el número que le correspondió fue el nº 19.






Si miramos la distribución de los números llevada a cabo en 1733, momento en que se numeraron las Logias de Irlanda, en el mismo condado de Cork hay varias Logias cuyos números son bien distintivos: la Logia "Primera Logia de Irlanda" nº 1, la Logia "Tercera Logia de Irlanda" nº 3, la Logia St. Finn Barre's nº 8 y la Logia "Decimoquinta Logia de Irlanda" nº 15, que fueron consideradas anteriores en su fundación a la Logia de Youghal. Todas estas Logias son consideradas Logias de tiempo inmemorial.

La Logia de Youghal estuvo trabajando de manera ininterrumpida hasta 1830, año en que entregó su Patente. No obstante, para seguir la tradición, la actual Logia Youghal nº 68 se sigue reuniendo en un Templo situado en el puerto.



El hecho de que Youghal fuese el principal puerto militar del sur de Irlanda provocó que en 1695 comenzasen a celebrarse las primeras Tenidas masónicas. Este recorte de prensa fue publicado en el diario East Cork Journal el 24 de Julio de 2014.


Youghal en la actualidad.






El siguiente documento que jalona la historia masónica irlandesa es el Manuscrito Chetwood Crowley, datado en 1700 y que describe la forma de dar la Palabra de Masón. Se trata de un documento muy semejante al Manuscrito de la Casa Registro de Edimburgo, al punto de que reproduce muchas palabras de manera exacta (como "muecas y posturas ridículas"). Tras narrar cómo se da la Palabra de Masón, el documento incluye catecismo de preguntas y respuestas.

Los siguientes documentos irlandeses que encontramos son una serie de fragmentos pertenecientes a la colección de Sir Thomas Molyneux (1661–1733), un médico y científico de Dublín. Estos fragmentos incluyen lo que son los primeros rastros escritos del Ritual Irlandés. Está dispuesto igualmente en forma de preguntas y respuestas, e incluye alguno de los temas principales del ritual irlandés y yorquino, como la Caja de Hueso.



Richard Parsons, 1er Conde de Rose (1702–1741), primer Gran Maestro registrado de la Gran Logia de Irlanda.


1725 es el año que suele aceptarse como fecha de la fundación de la Gran Logia de Irlanda. Concretamente el 26 de Junio de 1725. Sin embargo, esta fecha no nos ha llegado por los registros de la Gran  Logia, sino porque este acontecimiento fue dado como noticia en el Dublin Weekly Journal, un semanario de noticias publicado en Dublín. 

Según el Dublin Weekly Journal,

(...) Más de un centenar de gentilhombres masones (es decir, masones especulativos) se reunieron en la Taberna del León Amarillo el 26 de Junio de 1725, para posteriormente marchar en procesión al King's Arms. El cortejo incluía a los Maestros y Vigilantes de seis Logias de gentilhombres masones, que se hallaban bajo jurisdicción del Gran Maestro. Una vez llegados al King's Arms, el Muy Honorable Conde de Ross fue elegido como nuevo Gran Maestro.

Obsérvese que el texto menciona que los Maestros y Vigilantes ya se encontraban bajo jurisdicción del Gran Maestro, y que el Conde de Ross fue elegido como nuevo Gran Maestro, lo que implica que la Gran Logia de Irlanda existía desde antes de 1725, aunque no podemos saber desde cuando. 





Interior de Freemasons' Hall en Dublín.



1741 es el año que marca el dominio administrativo real de la Gran Logia de Irlanda
Exterior de Freemasons' Hall en Dublín.
sobre toda la isla. Y una vez más no lo conocemos por los registros masónicos sino por la prensa. La noticia en cuestión fue publicada en Faulkner’s Dublin Journal el 1 de Julio de 1740.

En 1725, la Gran Logia de Irlanda no tenía jurisdicción real sobre todas las Logias de la isla. De hecho, las Logias de Cork se hallaban bajo jurisdicción de la Gran Logia de Munster (a pesar de ello Dublín reconoció a la Logia de Cork su mayor antigüedad, al concederle el nº 1 del registro, mientras la Logia Dublín lleva el nº 2). En general fueron muchas las Logias de tiempo inmemorial que no quisieron adscribirse a la GLI, aunque esto fue solventado en 1741, cuando la GLI emitió una circular diciendo que todas las Logias de tiempo inmemorial que no hubiesen solicitado Carta Patente a la Gran Logia serían consideradas Logias rebeldes, lo que provocó que las últimas Logias independientes se inscribiesen en los registros de la GLI.


1743  LA PROCESIÓN DEL ARCO REAL DE YOUGHAL


El término "Arco Real" es una metáfora. En la Masonería operativa se denominaba "Masonería de la Escuadra" a aquella en que los sillares se colocaban uno sobre otro, a la manera de un muro; sin embargo, denominaban "Masonería del Arco" al arte de construir arcos, arbotantes y estructuras aéreas. Esto exigía una cualificación notablemente superior, y estos términos fueron aplicados en la Masonería especulativa para diferenciar el trabajo realizado antes del Tercer Grado, y al que los primeros Masones especulativos comenzaron denominando genéricamente como "Masonería de la Escuadra", de los acontecimientos espirituales experimentados tras la Iniciación, a los que se refirieron como "Masonería del Arco".




Mandil del Siglo XVIII del Arco Real irlandés.


En su libro Antiquity of the Royal Arch, F. de P. Castells afirma que el Arco Real se trabajaba ya en Irlanda en una etapa tan temprana como 1725. Esta afirmación viene legitimada por el artículo publicado en el diario Faulkner's Dublin Journal, que describe la procesión una procesión de la Logia nº 21 celebrada en Youghal el 27 de Diciembre de 1743 (día de San Juan). Pensemos, para hacernos una idea del grado de desarrollo simbólico que implican los eventos descritos por el periódico, que en 1743 todavía había Logias en Escocia que no trabajaban el mito de Hiram Abiff, que nadie había sido todavía exaltado al Arco Real en suelo inglés (la primera exaltación tuvo lugar en 1744), y que el Segundo Grado con las leyendas de Josué y Jefté estaba todavía en un estado incipiente. El diario ofrece la noticia de una procesión masónica portando el Arco Real por las calles de Youghal:

La primera salutación recibida tras la salida del Templo fue a cargo de los navíos de guerra amarrados en el muelle de Youghal, los cuales, engalanados con sus banderolas, dispararon salvas con sus cañones.
(...) 
En cuarto lugar de la procesión se encontraba el Arco Real portado por dos Excelentes Maestros. En quinto lugar iba el Venerable Maestro con su regalía habitual y su vara dorada. A su izquierda iba el Diputado Maestro con la Escuadra y el Compás. En sexto lugar, los dos Vigilantes con sus bastones, portando uno el Nivel y el otro la Plomada.


La Masonería irlandesa, al igual que la escocesa, incorpora un elemento característico que es la Ceremonia de los Velos. La razón de ser de la Ceremonia de los Velos es ofrecer una representación simbólica de la serie de Iniciaciones que es preciso acometer una vez que se ha experimentado el Tercer Grado, o primera de las Iniciaciones. Para ello el Candidato debe pasar simbólicamente por una serie de velos, cada uno de los cuales representa una Iniciación, tras lo cual se escenifica el descenso a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. 



Mobiliario para la Ceremonia de los Velos.





LAS PATENTES DE CAMPO


La Gran Logia de Irlanda fue la primera Gran Logia que emitió Cartas Patentes tal y como las conocemos hoy en día, y fue también la primera en emitir Patentes de Campo para las Logias militares, hábito que también fue seguido por los Antiguos ingleses, de modo que las Logias militares que se diseminaron por las colonias tenían patente irlandesa o Antigua. Algunos de estos casos que vale la pena comentar son, por ejemplo, la Logia 218, asdcrita al 48º Regimiento de Infantería, que celebró la primera Tenida en suelo cubano en 1763 antes de que Cuba fuese devuelta a España. En 1767 la GLI había otorgado Patentes para Logias en Jamaica, y en 1783 a Logias de Islas Barbados. Sin embargo, la efemérides más notable tuvo lugar en 1775, cuando la Logia 441, adscrita al 38º Regimiento de Infantería, inició en Boston a quince afroamericanos, entre los que se encontraba un nombre ilustre: Prince Hall.


ANTIGUOS Y MODERNOS

La diatriba entre Antiguos y Modernos en suelo inglés iba a configurar finalmente todo el modelo anglosajón de Masonería. La Gran Logia de Inglaterra había nacido con el propósito de hacer de la Masonería algo sin razón de ser iniciática, reduciéndola a la condición de club de caballeros o de ateneo. Se trataba de una Masonería de la Escuadra (únicamente con los tres primeros Grados) que únicamente al final aceptó, y sin convencimiento, la Masonería del Arco, y que durante el Siglo XVIII intentó hacer desaparecer a la Gran Logia de los Antiguos relegándola a la condición de ilegal por medio de una ley parlamentaria y considerándola siempre como una Masonería irregular.

La Masonería irlandesa siempre tuvo una especial vitalidad. En el momento de la Unión Masónica de 1813, con una población que era la mitad de la de Inglaterra, contaba con 700 Logias en suelo irlandés, amén de otras 450 en suelo inglés que pertenecían a la Gran Logia de los Antiguos, cuyos miembros eran también en buena parte irlandeses. Mientras tanto, la Gran Logia de Inglaterra (Modernos) contaba con unas 470 Logias. Los escoceses tampoco estaban dispuestos a reconocer la Masonería andersoniana de la Gran Logia de Inglaterra, y finalmente la nueva Gran Logia Unida de Inglaterra hubo de plegarse al modelo Antiguo impuesto por irlandeses y escoceses.

Los acontecimientos referentes a esta diatriba que duró casi un siglo han sido narrados en la correspondiente entrada del blog:



http://www.masoneriaantigua.blogspot.com.es/2013/08/antiguos-y-modernos-la-union-masonica.html




Los escudos de armas permiten también entrever el peso que Irlanda tuvo en la configuración de la Masonería anglosajona y cómo impuso sus tesis en Inglaterra en la Unión de 1813.




EL ACTA PARA LA PREVENCIÓN DE JURAMENTOS Y LA BULA QUO GRAVIORA



León XII, autor de la
bula Quo Graviora.
A comienzos del Siglo XIX la Masonería irlandesa estaba extendida por buena parte del globo debido a sus Cartas Patentes y a sus Logias militares, y en su Unión con los Modernos había impuesto su concepción de la Masonería. Sin embargo, en su propio territorio hubo de sufrir dos duros reveses. En 1823 se produjo una hambruna, lo que se tradujo no solo en emigración sino también en una considerable inestabilidad política, al punto de que algunas Logias se convirtieron en focos nacionalistas, y aparecieron Órdenes paramasónicas como la Orden de Orange o los Ribonistas. Todo ello desembocó en la emisión del Acta para la Prevención de Juramentos, que prohibía la pertenencia a sociedades que los exigiese, e igualmente se revocó el Habeas Corpus. En 1799 Irlanda había quedado eximida del Acta de Sociedades Ilegales por tener estatuto de colonia; pero en 1823 sí formaba parte del Reino Unido, con lo que el Acta se le aplicó con todo su rigor, de modo que quedó proscrita, tardando más de dos años en conseguir permiso para volver a abrir las Logias. No obstante, durante estos dos años muchas Logias cerraron para no volver a abrir, y las Logias irlandesas de ultramar quedaron en un limbo jurisdiccional.


El siguiente golpe le vino por parte de la Iglesia Católica Romana. El rechazo que sentía la Iglesia por la Masonería no era nada nuevo. Había comenzando en 1738 con la bula In Eminenti, y posteriormente Benedicto XIV y Pío VII había emitido sendas condenas en 1751 y 1821. Pero la encíclica Quo Graviora, firmada por León XII en 1826, era diferente. Fue ampliamente publicada en Irlanda, y muchos católicos masones, ante la amenaza de la excomunión, se vieron obligados a causar baja en la Masonería.

Ante la caída de la productividad agraria en 1845, muchos agricultores se vieron desprovistos de sus casas por la imposibilidad de hacer frente a las deudas.
A partir de 1843, una importante parte de la
población se vio obligada a abandonar
Irlanda entre grandes penalidades.

Pero el punto más bajo de la Masonería irlandesa vendría cuando toda Irlanda se vio obligada a padecer la brutal hambruna de 1845, que todavía hoy se emplea en las Facultades de Económicas de todo el mundo para explicar el comportamiento los bienes Giffen: ante el temor al hambre el precio de la patata comenzó a subir, y conforme subía, por ese mismo temor, se producía una demanda cada vez mayor que impulsaba el precio aún más al alza, lo que convirtió a la patata, la base de la alimentación irlandesa, en un bien de lujo. La hambruna de 1845 llevó a la población irlandesa a condiciones auténticamente dramáticas que provocó una emigración aún más masiva, con lo que la población de la isla cayó de casi 8.000.000 a 4.000.000 en 25 años.








Preceptorio Templario de Freemasons' Hall (Dublín).


Actualmente hay 850 Logias operando bajo patente irlandesa, entre ellas Logias militares y muchas otras en territorios de ultramar. A diferencia de otras Obediencias, la Masonería irlandesa reconoce cuatro Grados: Aprendiz Entrado, Compañero, Maestro Masón y Maestro Instalado.

Pero sin duda la principal peculiaridad de la Masonería irlandesa, y que demuestra su profundo apego a las tradiciones, es que todavía en 2014 no tiene rituales escritos, de modo que los rituales se siguen aprendiendo según el método tradicional, de boca a oído, por lo que todas las Provincias masónicas irlandesas tienen una abundante red de Logias de Instrucción a las que se puede asistir a presenciar el Ritual Irlandés, y donde los distintos Oficiales pueden aprender sus textos.


Una fotografía sorprendente. Tras la Guerra de Independencia irlandesa, tuvo lugar una Guerra Civil provocada por las distintas actitudes respecto al tratado angloirlandés que permitía al Reino Unido mantener las seis provincias de Irlanda del Norte. En 1922, hacia el final de la Guerra Civil, el IRA (Irish Republican Army), que ya no era considerado ejército regular, tomó Freemasons' Hall de Dublín y lo empleó como cuartel general durante seis semanas. El Coronel Claude Cane, Diputado Gran Secretario que llevó las negociaciones con el IRA para la devolución del Templo, reconoció al IRA la consideración personal con que siempre lo trató, así como el cuidado exquisito que tuvieron con las instalaciones. En la foto, miembros del IRA sacan pan de Freemasons' Hall.


Las siguientes cinco fotos corresponden a Freemasons' Hall de Cork.











El Secretario de la Escuela de Huérfanas Masónicas de Dublín posa con dos alumnas. La de la izquierda lleva el uniforme de Huérfana Masónica de 1792, la de la derecha lleva el uniforme de 1892.












2 comentarios:

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  2. Saludos, buen día, o tarde, disculpe, pudiera exponer en que fuentes se baso para el presente ensayo, esto debido a que es un tema sumamente interesante y controvertido, por las fuentes ortodoxas de la historia de la orden, que la vuelven totalmente inglesa.

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