martes, 12 de agosto de 2014

ALBERT PIKE, 1ª parte: EL PERSONAJE HISTÓRICO.

Vamos a dedicar dos entradas de este blog a la figura de Albert Pike. En esta primera trataremos el personaje histórico, cuya principal obra en el mundo profano fue primero la defensa de los intereses indios ante el gobierno de Washington, para posteriormente convertirse en Comisionado de la Confederación para las Naciones Indias. En la segunda entrada del blog, que realizaremos en el futuro, nos centraremos en Albert Pike como Masón, y trataremos su enorme legado masónico y su pensamiento.

A título personal he de decir que resulta enormemente difícil resumir la vida de Albert Pike en algo tan breve como la entrada de un blog, no sólo por lo documentado y extenso de su biografía, sino porque también hay anécdotas muy célebres que toman un protagonismo desproporcionado con respecto a las partes más series de su labor en vida. Espero que con esta entrada del blog quien lo lea pueda hacerse una idea más o menos acertada del personaje.




Reunión de soldados confederados cheroquis, veteranos de la Guerra Civil estadounidense, en 1903.



Indios cheroquis preparan la impresión del diario Cherokee Advocate, que se publicó desde 1844 hasta 1906.



Allen Wright, Comisionado de la Nación Choctaw y compilador del Diccionario de la Lengua Choctaw.



LA FRONTERA

Antes de comenzar a hablar de Albert Pike es preciso tener una idea general del pintoresco entorno geográfico en el que Albert Pike vivió, y que tiene muy poco que ver con los Estados Unidos de hoy en día.

La vida de nuestro protagonista giró en torno a dos ciudades de Arkansas. La primera es Little Rock, capital del estado. La otra es Fort Smith, situada justo en la frontera entre Arkansas y Oklahoma, a la orilla del río Arkansas. Antes de la Guerra de Secesión estadounidense esta pequeña localidad de origen militar representaba el último lugar donde regían las leyes del hombre blanco. Era allí donde se podía comprar comida, arreos, municiones, trampas y lo que uno pudiese necesitar antes de adentrarse en territorio indio. El enorme territorio que se extendía hacia el Oeste pertenecía a México, y hacia el Sur se hallaba una Texas muy poco poblada y de la que el 60% de su superficie era en realidad territorio comanche.




La Comanchería


Inmediatamente al Oeste de Fort Smith se encontraban las denominadas Cinco Tribus Civilizadas. Estas tribus eran los Creek, que en español se llaman Muscoguis, Semínolas, Cheroquis, Choctaws y Chikasaws (pronúnciese choctó y chicasó: estamos en la antigua Louisiana francesa y son nombres franceses, Choctaux, Chicasaux, del mismo modo que Arkansas se sigue pronunciando hoy en día por sus lugareños Arkansó -escuchad a Bill Clinton cuando nombra a su estado natal-). Estos indios se ganaban la vida de manera muy semejante a los blancos, por medio de la agricultura, herrería, comercio, etc. Entre ellos había un elevado porcentaje de indios cristianos, imprimían sus propios periódicos en las lenguas vernáculas, y para las labores agrícolas contaban con esclavos negros, aunque la nación semínola nunca aceptó la esclavitud, de manera que cuando cuando un esclavo se fugaba, acudía siempre a refugiarse en las tierras semínolas (que es la razón porque la que un porcentaje de los semínolas de hoy en día son negros). La lengua franca entre los indios era el oka-sioux, una lengua de más al norte, aunque con los blancos se comunicaban en inglés. Una vez que se llegaba al Oeste de los territorios de las Cinco Tribus y se entraba en territorio comanche, la lengua franca pasaba a ser el español (tanto mejicanos como comanches eran hispanohablantes).
 

Guerreros comanches, 1892.


Al ser la nación semínola la única de las Cinco Tribus Civilizadas que no toleraba la esclavitud, era frecuente que muchos esclavos negros huidos buscasen refugio entre ellos. Por esta razón actualmente un 3% de los semínolas son negros.




Little Rock, la capital de Arkansas, es una típica ciudad sureña, de la América profunda. Little Rock saltó a la fama mundial en 1957, cuando el ejército hubo de intervenir para que nueve estudiantes negros pudiesen acudir a clase de enseñanza secundaria en el Central High School, acontecimiento que atizó el extremo racismo de esta comunidad.








Forst Smith era un ejemplo de sociedad de frontera, un entorno en el que se encontraban buscavidas de todo tipo de origen y cultura, cada uno con su características particulares, religión, idioma, peinado, ropas, mentalidad, forma de montar a caballo, etc. La expedición en la que se integró Albert Pike para ir a Llano Estacado a trampear partiendo desde Fort Smith agrupaba a anglosajones, franceses, apaches, rusos, alemanes, indios utes y mejicanos. Este arquetipo norteamericano quedó reflejado en una escena memorable de La Guerra de las Galaxias: la cantina de Mos Eisley. Seguramente esta escena es la que mejor refleja el ambiente que hay en una localidad de frontera. No en vano la palabra coloquial para "extranjero" en inglés americano es "alien".





Fort Smith en 1867




BOSTON, MASSACHUSSETS.

 

Embarque de los peregrinos del Mayflower en el puerto de Delfthaven (Holanda), por Robert Walter Weir (1875)


A todos nos suena el celebérrimo acontecimiento de la llegada del Mayflower a las cosas de Nueva Inglaterra con una pasaje de peregrinos puritanos que emigraban buscando una libertad de culto que les era negada en Inglaterra. Los primeros miembros de la familia Pike no iban en el Mayflower -ya habría sido casualidad-, sino que llegaron 15 años más tarde en otros barcos que trasladaban también puritanos a la tierra de promisión. En 1635 llegaban John Pike padre y John Pike hijo, quien tuvo siete hijos, iniciando una de las estirpes más conocidas de Nueva Inglaterra. De esta estirpe surgieron el explorador Zebulon Pike, que llevando a cabo una expedición por Colorado en 1707 fue apresado por tropas españolas, y más tarde Albert Pike, quien nos ocupa.




Albert Pike nació en Boston el 29 de Diciembre de 1809, siendo el hijo mayor de Benjamin y Sarah Andrews Pike. Benjamin era un vividor que era considerado la oveja negra de la familia y se ganaba la vida como zapatero remendón. En 1808 se casó con Sarah, una joven puritana inglesa criada en Ipswich cuya familia se había trasladado hacía poco a Boston. Tuvieron seis hijos, a los que Sarah educó según los usos protestantes, en una estricta moral y en la lectura diaria de la Biblia. La educación presbiteriana de Albert Pike le dejó algunas huellas indelebles en su mentalidad, como son su profunda confianza en la Providencia Divina, que impregna su pensamiento, y la educación e ilustración como modo de liberar al hombre y aproximarlo a Dios (Pike imprimió este mismo sesgo al Rito Escocés, que en Estados Unidos tiene un soberbio plan de becas para estudiantes).





Siendo adolescente se mudó a vivir con su tío Alfred, quien le ayudó en sus estudios, y a la edad de 17 años aprobó la prueba de acceso a la Universidad de Harvard, aunque no cursó estudios en ella debido a que no podía afrontar el plan de financiación de los estudios. Hacia esta época el joven Albert comenzó a desarrollar una característica que le acompañaría durante toda su vida: consciente de tener un Conciente Intelectual asombroso, tuvo siempre una fe ciega en su inteligencia. Su gran capacidad intelectual hizo también que pudiese hablar varios idiomas. Aparte de conocer en un grado aceptable lenguas muertas como el latín, hebreo, sánscrito o arameo, podía expresarse en francés y, a los 18 años, hablaba ya un correcto español que le fue muy útil para relacionarse con comanches y mejicanos. Al poco tiempo tras su desplazamiento a la Frontera sabía expresarse aceptablemente bien en sioux.

No obstante, Nueva Inglaterra era un lugar muy distinto de la Frontera. De hecho, era virtalmente idéntico a la Inglaterra que estaba experimentando la Revolución Industrial, y en Boston se hacinaba una enorme masa de inmigrantes que trabajaba por un salario mísero en la gran industria local, principalmente textil. Albert no veía futuro para él en su Boston natal, de modo que prefirió ir a buscar fortuna al Oeste.




LLANO ESTACADO

Ininerario recorrido por Albert Pike desde Boston a Santa Fe, y desde Taos en la expedición por Llano Estacado, para llegar finalmente a Fort Smith.

En su trayecto hacia Santa Fe, Pike realizó un primer periplo hacia San Luis, donde permaneció algún tiempo, para posteriormente dirigirse a su destino final a través del Camino Viejo de Santa Fe, al sur del territorio cheyene. A los dos días de llegar tuvo noticias de que, desde Taos, 80 kms al norte, se estaba organizando una expedición para ir a cazar castores por el Llano Estacado. A Pike le pareció una buena forma de hacer dinero rápido, ya que las pieles de castor se vendían a muy buen precio en el Este, de forma que compró trampas, un caballo, una mula y munición, y acudió a Taos para unirse a la expedición.

Partieron 80 hombres guiados por un comanche bautizado, Manuel. Pero al tomar el Camino Comanche llegaron las malas noticias: los comanches estaban en pie de guerra y habían atacado a varias caravanas, asesinando a varios colonos y cortándoles las cabelleras. Además habían comenzado a robar ganado. Los mejicanos de la expedición celebraron una reunión a la que, por hablar español, invitaron a Pike, de modo que él pudiese explicar a los demás lo discutido. Algunos mejicanos no veían sentido a continuar. ¿Por qué iba a adentrarse en unas circunstancias tan arriesgadas si en poco tiempo seguramente se calmarían las cosas? Sin embargo, en la expedición había muchos anglosajones y europeos, para los que la perspectiva de quedarse en Santa Fe no tenía mucho sentido, y aunque algunos mejicanos se quedaron, el grueso de la expedición continuó.


Llano Estacado


Al poco de comenzar la expedición el grupo se dividió por una discusión acerca de si debía seguirse el Pequeño Río Rojo o bien el Río Pecos; pero la orografía terminó imponiéndose y al final ambos grupos iban uno detrás del otro a unos cientos de metros. Pronto comenzaron a darse cuenta de que la expedición estaba abocada al fracaso, y que la población de castores era mucho menor de lo estimada. Hubieron de comenzar a cazar búfalos para alimentarse, y finalmente se quedaron sin provisiones.


Poblado comanche.


Entonces se dio una de las situaciones más tensas de la expedición, pues se encontraron con un poblado comanche. Los comanches accedieron a alimentarles, y les prepararon abundante guisado de carne, pero una cosa era aceptar comida y otra fiarse de los comanches, de modo que aceptaron el alimento mientras comían formados en un círculo defensivo y sin separarse de las armas. En un momento se aproximaron varios comanches armados con arcos y flechas, y el grupo les advirtió que, de seguir acercándose, abrirían fuego contra ellos. Los propios exploradores hubieron de retener a uno de ellos, empeñado en disparar contra un comanche que se aproximaba con unas mulas, lo que habría provocado que la tribu se les echase encima. Finalmente pagaron la comida a los comanches con tabaco y unos cuchillos, y prosiguieron. Albert Pike profesó un pánico inveterado a los comanches durante todo su vida, escribiendo acerca de ellos que "la misma sonrisa que podían ofrecerte mientras hablaban contigo podía ser la mueca que esbozasen mientras te torturasen como mera diversión".


Quanah Parker, el último jefe comanche. Su madre, Cynthia Ann Parker, fue capturada de niña por los comanches.


A los pocos días encontraron otro poblado, pero en el que no había guerreros. Los hombres, les explicaron, había salido a cazar. A Pike le sorprendió mucho que había numerosas mujeres mutiladas. Esa poblado había sufrido tiempo atrás un ataque de las tropas de la Unión.

Tras dos meses vagando por Llano Estacado era evidente que la expedición no iba a dar los resultados esperados, de forma que se decidió regresar a la civilización. La ciudad de habla inglesa más próxima se hallaba unos 800 kms al este, Fort Smith, pero para no correr los riesgos que implicaba atravesar toda la Comanchería, los que no regresaron a México optaron por subir hacia el norte, al Camino Viejo de Santa Fe, para descender a Fort Smith  más al este, por las tierras cheroquis, mucho más seguras.

Cuatro meses tras la partida de Taos, Albert Pike llegaba a esa ciudad de frontera que era Fort Smith. Para entonces, Pike había trabado ya conocimiento con indios de la mayoría de tribus del Medio Oeste.



MARY ANN HAMILTON

Al llegar a Fort Smith Albert Pike se estableció como maestro de escuela, y comenzó a colaborar en el periódico Arkansas Advocate con el pseudónimo de Casca. Al poco tiempo conoció a una joven huérfana de 18 años, aunque adinerada, llamada Mary Ann Hamilton, con quien contrajo matrimonio en 1835, cuando Albert contaba con 26 años. Gracias al respaldo económico de Mary Ann, Albert pudo adquirir el Arkansas Advocate, convirtiéndose en su editor.


Casa de Albert Pike en Little Rock.


Mary Ann dio a Albert diez hijos, y conforme vinieron los niños Albert Pike se hizo construir una amplia casa en Little Rock. Sin embargo, desde niña Mary Ann había sufrido una cierta inestabilidad mental que, con el paso de los años, hizo que la convivencia con ella fuese cada vez más complicada. De niña no pudo conocer a su padre, que murió al poco de nacer ella, y a los doce años hubo de presenciar cómo su madre y sus dos hermanas mayores se ahogaban en el Río Arkansas. Posteriormente hubo de perder a cinco de sus hijos por distintas enfermedades (uno de los cuales, el segundo Albert -el primer Albert murió al poco de nacer- se ahogó también en el Arkansas). El estado mental de Mary Ann fue empeorando, adquiriendo tintes neuróticos, y la convivencia conyugal resultó paulatinamente más complicada, de modo que su esposo procuraba prolongar sus desplazamientos debidos al trabajo. Tras 25 años de matrimonio se divorciaron. Albert Pike cedió a su esposa una generosa pensión, la mansión, y los dos esclavos negros que tenían para el servicio doméstico. Únicamente reclamó para sí la biblioteca.

Tumba en la que se hayan enterradas Many Ann Pike y cuatro de sus hijos, en el cementerio de Little Rock.



LA PRÁCTICA DE LA ABOGACÍA

La endeblez del sistema legal en la Frontera queda magistralmente reflejada en el filme de John Ford El hombre que mató a Liberty Valance.

Tras su matrimonio con Mary Ann Hamilton, se hizo evidente que sus ingresos como maestro de escuela y el periódico no eran suficientes para vivir de manera mínimamente holgada, de modo que Albert Pike preparó de manera autodidacta el examen para la obtención de la Licencia de Abogacía, que obtuvo en 1837. El entorno legal que había en la Frontera queda reflejado con bastante fidelidad en las películas de John Ford, donde con frecuencia se parodia la autoridad del sheriff y la vigencia de las leyes. En realidad, cuando se lee las descripciones que Pike nos dejó de los juicios en Little Rock y Fort Smith, uno llega a la conclusión de que la realidad era aún más disparatada: abogados que apenas sabía leer y escribir pero que se inventaban presuntas frases en latín, que traducían según su conveniencia, para defender sus casos; juicios en los que no había suficientes miembros en el jurado, ante lo cual se recurría a sentar como miembros del jurado a reos de otros juicios que debían celebrarse en el mismo día y lugar; sobornos y coacciones a testigos... Sin duda, la Justicia en la Frontera era digna de las películas de John Ford.

Los primeros clientes de Albert Pike fueron los grandes propietarios de las plantaciones. Sin embargo, fue su labor para las Cinco Tribus Civilizadas lo que marcaría la gran obra de Pike en su faceta profana. Albert Pike comenzó a defender a las Naciones Indias en sus demandas de indemnizaciones ante los desplazamientos a que se veían sometidas. Durante toda su vida, Pike jamás faltó a su palabra ante los indios, de modo que si el Gobierno de la Unión incumplía los acuerdos firmados, Pike se desplazaba a Washington todo el tiempo que hiciese falta hasta solucionarlo. 


John Ross, Jefe de la Nación Cheroqui y gran amigo de Albert Pike.


Los jefes indios sabían que Pike era su hombre, y se lo reconocieron profesándole una lealtad auténticamente perruna. Fue a lo largo de las negociación de las indemnizaciones cuando se forjó una amistad que duraría toda la vida entre el jefe cheroqui John Ross y Albert Pike. Ross era un acaudalado terrateniente (su plantación contaba con más de 100 esclavos), e incluso cuando no había cuestiones legales que tratar Ross solía invitar a Pike a cazar búfalos. Más adelante, Pike emplearía su gran reputación entre los indios para que estos tomasen partido por la Confederación durante la Guerra de Secesión.

Un hecho curioso es que, dado que Arkansas había sido parte de la Lousiana francesa, este fue el único estado donde el Derecho Civil francés y el Derecho Romano seguía siendo empleado para solventar según qué cuestiones. Albert Pike publicó sus Máximas de Derecho Romano y Francés, manual que fue empleado por los abogados de Arkansas, que por lo general tenía formación de Derecho anglosajón.




DUELO EN FORT SMITH

Preparación de un duelo durante la segunda mitad del Siglo XIX.


En 1846 se declaró la guerra entre Estados Unidos y México, y Albert Pike se integró en el Arma de Caballería con el rango de Capitán y con la tarea específica de adiestrar a las tropas. Albert Pike se distinguió en la Batalla de Buena Vista o de la Angostura, pero una vez finalizada la guerra se mostró siempre enormemente crítico con su superior, el que posteriormente sería Gobernador de Arkansas, Teniente Coronel John Selden Roane.

John Selden Roane
Albert Pike era un obsesivo del entrenamiento militar, de modo que ponía a sus unidades a hacer maniobras siempre que podía. Pero Roane era de un perfil muy distinto, y sus tropas estaban menos entrenadas. Pike denunció en la prensa que las tropas de Arkansas (salvo las suyas) no había sido lo suficientemente entrenadas, lo que había provocado que en la Batalla de Buena Vista no maniobrasen y se replegasen con la debida precisión. Roane se lo tomó como una crítica personal, y comenzó con Pike una serie de críticas mutuas a través de la prensa que culminó en que Roane retase a Pike a un duelo, práctica que por aquel entonces seguía siendo legal.

Albert Pike llegó al lugar del duelo fumando un gran puro, y el duelo comenzó. Los dos caballeros abrieron fuego, pero ambos fallaron. Ambos dispararon de nuevo, pero volvieron a fallar. Y lo mismo sucedió una tercera vez. Era obvio que ambos no querían hacer daño al otro, pues tanto Roane como Pike eran buenos tiradores. Para cualquiera de los dos la posibilidad de retirarse suponía un deshonor; pero los cirujanos que les acompañaban estaban ya hartos de verles cometer semejante insensatez, de modo que llegaron a un acuerdo entre ellos y se dirigieron cada uno a su tirador: o cesaban inmediatamente de disparar, o se iban y renunciaban a socorrerles en caso de ser alcanzados. Albert Pike respondió a su cirujano: "Haga lo que usted crea conveniente, pero no comprometa mi honor". En ese momento llegó el cirujano del Roane, diciendo "El Caballero Roane dice que considera que ya ha obtenido satisfacción, y sugiere estrechar las manos con el Sr. Pike". Finalmente Roane se acercó a Pike y estrecharon las manos. Al cabo de diez minutos estaban hablando como si nunca hubiesen cruzado fuego, y la misma noche se sentaron juntos en una cena a la que ambos había sido invitados, charlando y riendo animosamente (en el código del duelo, mantener una rencilla una vez intercambiado fuego se consideraba una terrible grosería).

El único descontento con la situación fue un cheroqui llamado Bill Fields, que había acudido a presenciar el duelo con el deseo de ver sangre. En un pobre inglés, Fields explicó: "Con esas pistolas cualquiera le hubiese podido acertar a una ardilla a 75 pasos, no sé cómo dos buenos tiradores, y tan voluminosos, no han podido acertarse entre sí a 10 pasos...".




COMISIONADO PARA LAS NACIONES INDIAS


Con el comienzo de la Guerra Civil estadounidense, la Confederación prestó mucha más atención a las Naciones Indias que la Unión. Probablemente esto se debió a que los recursos de todo tipo con que contaba el ejército sureño eran mucho más limitados que el ejército federal. El Norte triplicaba en población al sur, contaba con un poderío industrial incomparable, y tenía una cabaña ganadera virtualmente ilimitada. Sin embargo, la Confederación tenía unos problemas de suministros serios, y quería hacer de las manadas de búfalos de las Naciones Indias su reserva particular ganadera.

Con el fin de incorporar las Naciones Indias al bando de la Confederación, Albert Pike fue nombrado Comisionado para las Naciones Indias, cargo que al ser militarizado otorgó a Pike el rango de General de Brigada. En realidad, Albert Pike se oponía a la Secesión; pero una cosa era oponerse a la Secesión y otra traicionar a su patria, de modo que se aprestó a servir a la Confederación.


Nativos americanos juran fidelidad a la Confederación en el momento de su reclutamiento.


Albert Pike contaba con una grandísima reputación entre los indios, reputación que iba a explotar en favor de la Confederación. Con este fin Albert Pike se adentró en las Naciones Indias con un exuberante cortejo que hubiese sido más propio de un rey que de un comisionado. Para ayudarle en sus negociaciones con los indios iba acompañado por una delegación de agentes confederados entre los que se encontraba uno de sus hijos, Walter Pike. Pero aún así se hizo acompañar también de una amplia escolta de oficiales y tropa montada que realzaría su posición como auténtico embajador de la Confederación. 

Las gestiones de Pike en favor de la Confederación demostraron lo acertado de su nombramiento, aunque es obligado decir que la coexistencia cordial entre indios y blancos era un fenómeno típicamente sureño. Los yankees despreciaban profundamente a los indios, mientras que entre los sureños muchas de sus familias notables eran de raza india, y contaron con oficialidad india en su ejército.  Además, los éxitos militares iniciales de la Confederación hicieron creer a los indios que estaban pactando con el futuro vencedor de la Guerra.

Pike consiguió incorporar a los indios como reclutas, aunque quedaba estipulado que no se les llevaría a combatir fuera de sus territorios de origen; igualmente el ejército sureño tendría acceso a la cabaña de búfalos de las praderas, y los comanches se comprometían a no fustigar el flanco occidental de la entonces indefensa Texas. Esto último significaba respetar la vida de los colonos blancos en la Comanchería. No deja de ser meritorio el que los comanches respetasen los acuerdos, pues estamos ante una tribu con un grado de civilización muy inferior a cheroquis o semínolas, para la que los acuerdos a la manera del hombre blanco no tenían sentido.  En realidad, lo que los comanches harían sería cambiar su zona de saqueos: en ver de saquear el oeste de Texas, saquearían el estado de Kansas, en la frontera septentrional de la Comanchería, y estado leal a la Unión. Iguamente, ante la imposibilidad de conseguir alianzas con Apaches, Kiowas, Kockapoos y otras tribus, sí consiguió establecer acuerdos de neutralidad, de modo que la frontera occidental de la Confederación pudo gozar de cierta estabilidad durante toda la Guerra Civil.




Stand Watie, líder cheroqui que sirvió como General de
Brigada en el Ejército Confederado entre 1861 y 1865.


Con el grueso de las tropas en los distintos frentes, las fronteras occidentales de la Unión y la Confederación quedaron expuestas a los ataques comanches. En la foto, guerreros comanches.



LAS CABELLERAS DE PEA RIDGE


Robert McGee en 1890. De niño, en 1864, el Jefe Sioux Pequeña Tortuga le arrancó la cabellera, pero pudo sobrevivir.


El cazador de búfalos Ralph Morrison yace sin cabellera, arrancada en un encuentro con cheyenes, cerca de Fort Dodge (Kansas) en 1868.


Cuando, en el transcurso de la Guerra Civil, el General Van Dorn tomó el mando del Ejército Confederado, este ordenó a Albert Pike que agrupase a sus regimientos y se uniese al cuerpo de ejército situado más al Oeste, pues la batalla parecía ya inevitable en Pea Ridge. Pike contaba con dos regimientos de caballería cheroqui, junto con otro regimento de caballería conjunta choctaw y chickasaw, y un cuarto regimiento de infantería muscogui (creek). Sin embargo, esta orden infringía los acuerdos firmados entre la Confederación y las Naciones Indias, que estipulaban que en ningún momento las tropas indias serían llevadas fuera. No obstante, aunque algunos indios rehusaron salir de su territorio, el grueso de los regimientos sí partió hacia Pea Ridge.

Albert Pike fue puesto al mando de esos regimientos apenas unos pocos días antes de la batalla, debido a la inesperada muerte de los Generales McCulloch y McIntosh. Pike consideraba que sus tropas indias no estaban adecuadamente adiestradas ni armadas; de hecho había en la caballería muchos más ponys que caballos. Pero los acontecimientos no le dieron opción. Pea Ridge fue una derrota en toda regla para la Confederación, pero las tropas indias de Albert Pike protagonizaron un episodio anárquicamente victorioso que desembocó en tropelías.






Inicialmente, la infantería muscogui de Pike y parte de la caballería cheroqui se encontraron con la infantería de Foster, a la cual hizo retroceder. Sin embargo, el segundo regimiento cheroqui, junto con choctaws y chicasaws, se lanzó a la carga contra la batería de artillería ligera, también de Foster. La escena fue dantesca, con los soldados yankees incrédulos y paralizados al ver que algo menos de 900 soldados con uniforme confederado se les venían encima cabalgando ponys y aullando como auténticos indios. Para cuando quisieron reaccionar, los indios ya se les habían echado encima y se habían apoderado de los cañones, poniendo en fuga a los soldados de la Unión.

Entonces los soldados nativos de Pike celebraron entre gritos y alborozo su victoria, pero también cometieron una atrocidad que mancharía la reputación de Albert Pike de manera irreparable: en el paroxismo de la victoria, comenzaron a castrar a los heridos agonizantes y a arrancarles las cabelleras.

Al cabo de poco tiempo la artillería de la Unión castigó esa posición, con lo que los indios entraron en desbandada.

Cuando las tropas yankees recuperaron la posición, la noticia de las mutilaciones y cabelleras corrió como la pólvora. La prensa de Washington hablaba de 30 cabelleras arrancadas, que en Nueva York ya se habían convertido en 200. En realidad, los indios de Pike arrancaron entre 8 y 12 cabelleras. Pike dio órdenes expresas para que tales desmanes no se repitiesen, y sometió a uno de los perpetradores a consejo de guerra. El mismo Pike fue también procesado unos días después de la batalla, pero al desconocerse su paradero exacto en las Naciones Indias hubo de ser procesado in absentia, siendo encontrado inocente.


TRAS LA GUERRA CIVIL

La Batalla de Pea Ridge, en el norte de Arkansas, supuso el principio del fin para la Confederación, pues dejó Arkansas expedita para el ejército de la Unión, que pudo descender paulatinamente por el Mississippi hasta partir en dos el territorio sureño y provocar la derrota final.

Albert Pike sufrió numerosos encontronazos con el Estado Mayor que provocaron que, un año antes del final de la guerra, presentase su dimisión. En el momento de firmar el General Lee la rendición, la reputación de Pike en el Sur era más que dudosa. Sus constantes críticas al Estado Mayor sureño provocaron que se le procesase por deslealtad, de modo que fue juzgado y encarcelado temporalmente en Warren, Texas. No obstante su reputación era aún peor en el Norte, donde desde el episodio de las cabelleras de Pea Ridge no había dejado de ser considerado un criminal.

Lo mejor que se puede hacer cuando uno está mal visto en todas partes es irse a una gran ciudad e intentar pasar desapercibido. De modo que, escasas semanas tras el fin de las hostilidades, Albert Pike atravesó la frontera y se instaló en Nueva York. No obstante, tampoco pudo gozar allí de sosiego, pues la Fiscalía de la Unión abrió de oficio proceso contra todo el generalato sudista. Para evitar ser sometido nuevamente a juicio, Pike cruzó la frontera y se instaló temporalmente en Canadá.

El regreso de Albert Pike a la Unión en 1865 es bien recordado. Pasado algún tiempo, la Fiscalía retiró las denuncias de oficio para aquellos generales exentos de crímenes de guerra y cuyo único delito hubiese sido ser leales a la Confederación, de modo que Pike regresó a Estados Unidos. Pero ahora se dio la curiosa situación de que el entonces Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, era masón de alto grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y conocía perfectamente a Pike, de modo que recibió en la Casa Blanca, en Washington, a su Soberano Gran Comendador. 


Monumento a Albert Pike en Judiciary Square, Washington. Pike porta un volumen de Moral y Dogma bajo el brazo, mientras la diosa Atenea enarbola el estandarte del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.


A lo largo de dos años y medio, Albert Pike intentó volver a ejercer la abogacía tanto en Little Rock como en otras localidades de Arkansas, pero con escaso éxito, dada la pésima situación económica en que se encontraba Arkansas tras cuatro años de guerra. Además, sus clientes habituales se hallaban prácticamente arruinados: los terratenientes se encontraban en bancarrota, y se veían ahora obligados ahora a trabajar sus tierras sin esclavos. Y las Cinco Tribus, debido a sus acuerdos con la Confederación, iban a ser tratados por Washington sin mucho miramiento, de modo que tuvieron que ceder tierras y aceptar traslados sin compensación alguna.

En 1870 Pike se trasladó nuevamente a Washington, donde continuó practicando la abogacía y además editó el diario Patriot. No obstante, su situación pecuniaria fue ya endémicamente precaria, y en 1879 se vio forzado a aceptar una pensión de 1800$ anuales y una habitación en el Templo del Supremo Consejo que le fue ofrecida por el Supremo Consejo del Grado 33 para que su Soberano Gran Comendador pudiese vivir con un mínimo de dignidad. Pike residió en esa habitación hasta su muerte en 1891.

Pike murió a la edad de 82 años. Dentro de un cuadro de debilitamiento general, la causa de su muerte fue una oclusión del esófago que le impidió ingerir alimentos, lo que precipitó el desenlace final.














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