domingo, 17 de noviembre de 2013

LA GÉNESIS DEL SEGUNDO GRADO.

Victoria de Josué sobre los amonitas, por Nicolas Poussin, 1626.


Existe la opinión generalizada de que en la Masonería existían el Grado de Aprendiz y el de Compañero, y que el de Maestro apareció posteriormente coronando en cierto modo todo el sistema. Esto puede parecer así en el caso de Escocia, donde el peso de la Masonería operativa mantuvo nominalmente los Grados de Aprendiz Entrado y de Compañero, retrasando la introducción del Tercer Grado inventado por los Modernos londinenses; aunque quizá, más que de introducir el Tercer Grado, deberíamos hablar de introducir la leyenda hirámica en el Grado de Compañero.

Sin embargo, en el seno de la Masonería especulativa, en Inglaterra e Irlanda, la realidad fue que todas las innovaciones se fueron realizando sobre el grado entonces culminante, el de Compañero, de modo que hacia 1710 el Grado de Compañero era realmente el Grado de Maestro, creándose un nuevo Segundo Grado al escindir en dos partes el Grado de Aprendiz Entrado.

Si nos fijamos, la Masonería irlandesa reconocía tres Grados:

Arco Real (Royal Arch)

Maestro Masón (Master Mason)

Entrado y Pasado (Entered and Crafted)

Y la Masonería inglesa, en 1717, únicamente tenía estos dos Grados:

Maestro y Compañero (Master and Fellowcraft)

Aprendiz Entrado (Entered Apprentice)


Es decir, a comienzos del Siglo XVIII la Masonería especulativa constaba de dos grados, que en el caso irlandés se culminaban en el Arco Real.

Esto provoca una situación un tanto inesperada sobre el papel, y es que mientras que el contenido elemental del Grado de Maestro estaba ya  desarrollado hacia 1650, y se termina de desarrollar en todo su esplendor hiramita hacia 1725, y mientras el Arco Real estaba ya operativo en Irlanda hacia finales de los 1720, el Segundo Grado tal y como lo conocemos hoy en día se desarrolla a partir de 1730 y a lo largo del Siglo XVIII. Es decir, el Segundo Grado es el último grado en desarrollarse. Esto provoca también un fenómeno que no por esperable deja de tener interés: el Segundo Grado de las Masonerías británicas será enormemente diferente del que se creará en Francia. Mientras en el contexto británico se modeló a imagen de los sistemas mistéricos tradicionales, haciendo del Segundo Grado la etapa última de purificación, en Francia se hizo hincapié en las Artes Liberales, órdenes arquitectónicos, los cinco sentidos y demás, configurando el modelo que hoy en día encontramos en el R.E.A.A.


Distribución de las 12 Tribus de Israel.




No es que el Siglo XVIII sea una fiesta de documentación masónica, pero, comparado con el XVII, desde luego contamos con una serie de manuscritos que nos permiten trazar a grandes rasgos el camino recorrido. Los elementos a seguir, por ser los que experimentan mayor evolución y configuran el sentido del Segundo Grado como fase iniciática centrada en la purificación, son dos: por una parte la Palabra de Paso "Shibboleth", proveniente de la leyenda de Jefté, y por otra el Signo de Llamada o Perseverancia (con el que nos ponemos al Orden de Segundo Grado), proveniente de la leyenda de Josué. Tanto el simbolismo del Templo de Salomón como las Artes Liberales están presentes desde el principio, y cuando experimentan variación es siempre para extender su contenido.


Podemos resumir así los distintos elementos que se van incorporando:

Masonry Dissected  (1730, Modernos)

Dentro de lo que es más bien un catecismo breve, alusiones a la Geometría, pero sobre todo se trata sobre el Templo del Rey Salomón. Se menciona ya la Escalera de Caracol y la Cámara del Medio. NO aparece todavía la palabra Shibboleth.


Three Distinct Knocks (1760, Antiguos)

Aparece la palabra Shibboleth en el Segundo Grado, proveniente de la leyenda de Jefté, aunque Jefté no es citado. El Templo de Rey Salomón ocupa la mayoría del contenido del Grado.


Ritual de Bristol (hacia 1775, Modernos)

El Ritual de Bristol es un ritual que, con algunas particularidades, es bastante desarrollado en términos literarios, lo que lo convierte en un ritual según el modelo de hoy en día. Aparece con profusión de detalles la leyenda de Jefté conduciendo a los galaaditas a la guerra con los efraimitas. Ya existe el Signo de Llamada o Perseverancia, aunque no se menciona tampoco a Josué. En el Primer Grado introduce por primera vez la respuestas espontáneas del candidato, en lugar de las apuntadas por el Diácono.


Ritual Antiguo de York (hacia 1790, Antiguos)

Desarrolla con aún más extensión la leyenda de Jefté, y extiende la disertación sobre la Geometría. El Signo de Llamada o Perseverancia es idéntico al de los modernos.


Ritual de Emulación (1816)

Se introduce la leyenda de Josué deteniendo el sol, y se desplaza la leyenda de Jefté a la extensa lectura que se pronuncia tras el Pase, en la cual se explica también el simbolismo del Templo del Rey Salomón y la Escalera de Caracol.



Jefté conduciendo sus tropas a la batalla contra los amonitas.


El relato de Jefté consiste, de manera resumida, en las peripecias de un campeón de la purificación contra los demonios y las tentaciones que surgen por doquier: a su regreso desde la esclavitud de Egipto, los israelitas constatan que en su tierra de origen, los cananeos habían olvidado el culto a Jehová, entregándose a las deidades Baal y Astaroth, de modo que la guerra entre los siervos de Jehová y los cananeos era inevitable. Jefté lideró la victoria y se estableció en Galaad. Pero los amonitas, que adoraban a Moloch (en realidad, Baal bajo otro nombre), no querían allí a esos galaaditas adoradores de Jehová, por lo que entraron en guerra con ellos, y Jefté igualmente les derrotó. Entonces los efraimitas, que no habían participado en la victoria ni en el expolio consiguientes, estaban envidiosos, de modo que Galaad fue nuevamente atacado, esta vez por los efraimitas. Y una vez más, los galaaditas, liderados por Jefté, resultaron victoriosos, e infligieron una gran derrota a los efraimitas. Tras la victoria...
Jefté tomó control de los vados del río Jordán y, cada vez que un fugitivo de Efraín trataba de cruzar para volver a su tierra, los hombres de Galaad lo desafiaban preguntándole: «¿Eres miembro de la tribu de Efraín?». Si decía el hombre: «No, no lo soy», ellos le pedían que pronunciara la palabra shibolet. Si era de Efraín, diría zibolet, porque a la gente de Efraín le cuesta pronunciar bien esa palabra. Entonces se lo llevaban y lo mataban en los vados del Jordán. En total mataron a cuarenta y dos mil de la tribu de Efraín en esos días.



Esteve March, Josué deteniendo el Sol, Ca. 1655

Sin embargo, en el simbolismo del Segundo Grado coexiste igualmente la leyenda de otra batalla distinta, que no tenía tanto predicamento entre los Masones, pero que dio lugar al Signo de Llamada o de Perseverancia (con el que nos ponemos al Orden de Segundo Grado): se trata de la batalla que Josué libra contra los Cinco Reyes de Canaán (seguramente se refiere a una pentada de dioses que disfrutó de mucho predicamento entre los judíos paganos, como los samaritanos -cuando Jesús acusa a la samaritana de haber tenido cinco maridos, y de que su actual marido tampoco lo era, se está criticando a los samaritanos por su pentada de dioses, y su falso culto a Jehová-). Durante la batalla contra los cinco reyes cananeos, Josué ordena al sol que se detenga para poder derrotar a los enemigos del Señor. Con ello, lo que se intenta representar simbólicamente es el distinto período que cada uno necesita hasta alcanzar la purificación que posibilita el Tercer Grado, período durante el cual debe acabar de someter sus tentaciones (la Biblia presenta a los cananeos como depravados sexuales). Cuando levantamos el brazo izquierdo en el Segundo Grado, lo que hacemos es ordenar al Sol que se detenga hasta que podamos derrotar a los "enemigos del Señor" (nuestras tentaciones). Una vez alcanzado esto, ya no nos quedarán adherencias mundanas, que es a lo que se refiere la Palabra de Paso de Segundo a Tercer Grado.


El regreso de Jefté, por Peeter van Lint, 1650.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada